Edad y tabaquismo, dos factores de riesgo de infertilidad



Pese a que se cree que el paso de los años sólo afecta a las mujeres en la búsqueda de un hijo, los hombres también ven reducida su fertilidad a medida que el reloj biológico avanza. Cómo afectan el tabaco y las enfermedades de transmisión sexual





Si bien hasta ahora siempre se habló de la edad como un factor de infertilidad en las mujeres, estudios demuestran que también es un factor de riesgo en los hombres. A causa de la edad los hombres generalmente manifiestan alteraciones en la producción de los espermatozoides: disminuye la calidad, el volumen y la motilidad.

A partir de los 45 años existe una probada disminución de la calidad de los espermatozoides. Cambios intrínsecos del orden morfológico y funcional son los que sufren los espermatozoides, los que con el paso del tiempo se van haciendo más severos. Estos cambios que se manifiestan en las células germinales y son entre otros los que impiden lograr un embarazo incluso con tratamientos de reproducción asistida.

Asimismo en el caso de las mujeres, estudios demuestran que aquellas con más de 38 años tienen menores posibilidades de lograr un embarazo. La causa por la que la infertilidad femenina se acentúa con el tiempo se relaciona de manera directa con la disminución en la producción de óvulos y la baja calidad de los mismos. Muchas veces los óvulos que se producen contienen alteraciones cromosómicas que son causa de la infertilidad o abortos espontáneos.

El tabaquismo

Todos sabemos que fumar invita a tener riesgos de salud. Pero aún no está muy difundido que el tabaco es otro de los factores riesgo entre las causas de infertilidad tanto en hombres como en mujeres.

Existen diferentes trabajos de investigación que demuestran los efectos nocivos del tabaco en la función ovárica, dependiendo de la cantidad y el tiempo de exposición de la mujer a este tóxico. Algo similar ocurre en la calidad y/o cantidad espermática y sin duda en el desarrollo y crecimiento fetal.

En la Argentina aproximadamente el 40% de los adultos son fumadores y alrededor del 35% son mujeres. Un tercio de los fumadores fuman más de 20 cigarrillos por día, el 20% comienza antes de los 15 años y aproximadamente el 70% entre los 15 y 20 años.

El tabaco contiene, entre otras sustancias tóxicas, nicotina, amoníaco, benzopireno, cianuro de hidrógeno, dióxido de carbono, monóxido de carbono y restos de plomo y arsénico. Cuanto mayor es el número de cigarrillos y más prolongado el tiempo de antigüedad como fumador mayor es el daño ocasionado por el consumo de tabaco.

La Sociedad Americana de Medicina Reproductiva emitió un escrito acerca de los potenciales efectos del tabaquismo sobre la reproducción. Desde un atraso en el logro de embarazo hasta la demora en la aparición del embarazo, tiene relación directa con el número de cigarrillos consumidos. Los agentes químicos presentes en el humo del cigarrillo aceleran la pérdida de los folículos ováricos y de la función reproductiva.

Existe también mayor incidencia de alteraciones genéticas en los óvulos de mujeres fumadoras, nuevamente ligado al número de cigarrillos consumidos por día e incluso se ha descripto una mayor incidencia de trisomía del cromosoma 21 (síndrome de Down) en mujeres fumadoras. En algunas poblaciones se ha reportado que los hijos varones de madres fumadoras (más de 10 cigarrillos diarios) presentan un recuento espermático menor que los de madres no fumadoras.

En los hombres fumadores también se ven alteraciones en la fertilidad que se manifiestan como: disminución en la concentración, movilidad y hasta incluso alteración en la forma de los espermatozoides, alteraciones genéticas de los mismos, disfunción sexual eréctil en varones jóvenes y hasta impotencia en hombres mayores de 50 años.

Algunos de estos efectos del tabaco pueden ser revertidos al dejar el hábito, incluso dentro del año de abandonarlo.

“Es importante mencionar que al cabo de un tiempo de suspender el cigarrillo, hombres y mujeres pueden recuperar calidad de óvulos y espermatozoides. Las mujeres ex fumadoras logran tener una fertilidad similar a las de aquellas mujeres que nunca han fumado cuando ha pasado por lo menos un año de la suspensión del habito. Asimismo los hombres también recuperan los parámetros seminales generales, especialmente en cuanto a la concentración, la movilidad y la morfología de los espermatozoides. Debemos considerar también a las/los fumadores pasivas, ya que comparten en forma indirecta los efectos nocivos del cigarrillo”, explicó la doctora Susana Kopelman, subdirectora médica del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (CEGyR).

El rol de las enfermedades de transmisión sexual (ETS)

Las enfermedades de transmisión sexual es otro de los factores de riesgo en las causas de infertilidad tanto en hombres como mujeres y es importante saber de ellas y sus consecuencias ya que además inciden en la salud general.

Estudios demuestran que la Chlamydia trachomatis es un microorganismo intracelular que genera infecciones asintomáticas en el aparato reproductor de hombres y mujeres y se transmite exclusivamente por contacto sexual.

Un estudio de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) indicó que tras analizar más 400 casos en jóvenes cordobeses, los investigadores encontraron una alta prevalencia de la Chlamydia trachomatis, microorganismo que provoca infecciones y no es detectada hasta que se realizan las primeras consultas por temas de esterilidad. “El impacto de la infección genital por Chlamydia trachomatis en la mujer es importante, debido a que una mujer infectada puede transmitir la enfermedad a su pareja y además, si no recibe tratamiento, puede sufrir complicaciones, como embarazo ectópico e infertilidad”, detalló el doctor Sergio Papier, director médico de CEGyR.

Según dio a conocer la doctora Cecilia Cuffini, del Instituto de Virología de la UNC, pese a ser poco estudiada en el país, esta bacteria afecta al 38% de las parejas que no pueden tener hijos o pierden embarazos en el primer trimestre.

“En la mayoría de los casos las personas conviven con este microorganismo por 15 o 20 años y se dan cuenta de que están infectadas recién cuando van al médico por alguna disfunción. Es una infección que se puede contraer en el inicio de la vida sexual; por eso es importante hacer controles en edades tempranas para prevenir sus consecuencias o complicaciones. Se puede establecer la presencia de Chlamydia trachomatis por medio de cultivo cervical”, especificó Papier.

“En caso de los hombres ha aumentado significativamente la incidencia Chlamydia trachomatis en las últimas décadas. La manifestación clínica más frecuente es la uretritis que, no tratada, puede producir un riesgo potencial de infertilidad. Por otro lado, los hombres infectados constituyen un reservorio importante para la transmisión de la Chlamydia a la mujer”, agregó el doctor Gustavo Álvarez, Andrólogo del CEGyR.
En el hombre, las infecciones asintomáticas tienen una frecuencia menor que en mujeres (28% a 50%). En la adolescencia, el número de parejas sexuales a lo largo de la vida y antecedentes de gonorrea han sido factores asociados también a una mayor predominancia de infección por Chlamydia.

La Chlamydia causa del 30% al 50% de los casos sintomáticos de uretritis no gonocócica. Otro 10% a 20% de los casos son debidos a Ureaplasma urealyticum, 10% a Trichomonas vaginalis y en el resto no se identifica la causa. La uretritis es la manifestación más frecuente de la infección por C. trachomatis en el hombre. El 50% al 70% de los pacientes tiene síntomas y signos que suelen ser más moderados que en la uretritis producida por gonococo.

“Cuando la infección clamidiácea se propaga de la uretra al epidídimo, a veces produce infecciones que bloquean los conductos espermáticos o que causan trastornos en la producción de espermatozoides. Asimismo es importante recordar que muchas veces hasta el 50 % de los hombres infectados no tiene síntomas”, concluyó el doctor Gustavo Álvarez, andrólogo de CEGyR.

Durante todo junio, mes de la prevención de la infertilidad, CEGyR ofrece asesoramiento orientativo gratuito a parejas con problemas de fertilidad. Los turnos deberán solicitarse al 4372-8289 (interno 121) de lunes a viernes, de 10 a 16. O por mail a Natalia Rinaldi a nrinaldi@cegyr.com
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