Con la vacunación se evitan hasta tres millones de muertes por año en el mundo



Estas son las cifras que difundió la Organización Mundial de la Salud. Especialistas aseguran que mantener al día el calendario obligatorio ayudó a que muchos países reduzcan la tasa de mortalidad infantil




El importante número de vacunas desarrolladas y aquellas que se encuentran hoy en las últimas fases de investigación clínica hacen de esta década la más productiva en la historia del desarrollo de vacunas. En los últimos 10 años, la disponibilidad en los países en desarrollo de un mayor número de unidades permitió salvar un gran número de vidas y contribuyó a la reducción de muertes en niños menores de 5 años, una de las Metas del Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas (MDGs). Esto es resultado de un mayor acceso al agua potable, mejores condiciones de saneamiento, aumento de la cobertura de la inmunización e importantes intervenciones sanitarias.

Sin embargo, a pesar del extraordinario progreso alcanzado en la inmunización infantil, todavía 24 millones de niños –casi el 20% de los que nacen anualmente en el mundo– no logran completar el esquema de vacunación previsto para el primer año de vida. Éstos generalmente pertenecen a zonas rurales o alejadas de centros urbanos, o viven en estados o regiones débiles o asoladas por conflictos.

Pero hay que tener en cuenta que la inmunización no es exclusiva de la infancia: los adolescentes y adultos también se benefician de la protección que brindan vacunas contra la influenza, la meningitis, el neumococo y ciertos tipos de cánceres que pueden ser prevenidos.

El médico británico Edward Jenner, inventor de la primera vacuna contra la viruela que hace más de 200 años inauguró la era de la inmunización, no imaginó que las drogas de este tipo se convertirían en un factor determinante para el desarrollo de una sociedad.

La inmunización tiene un gran impacto en la disminución de las enfermedades infecciosas (efectividad que sólo fue superada por el acceso al agua potable) y es una de las intervenciones de salud pública más exitosas y costo-efectivas que existen. Se estima que cada año se evitan entre dos y tres millones de muertes gracias a la vacunación.

La región de las Américas logró grandes avances en la inmunización de su población: la poliomielitis se erradicó en 1994 y se eliminaron el sarampión y la rubéola endémicos, con los últimos casos notificados en 2002 y 2009, respectivamente.

La OMS estima que si todas las vacunas hoy disponibles contra enfermedades infantiles fueran adoptadas globalmente y si los países aumentaran la cobertura de inmunizaciones a un promedio del 90%, para 2015 podrían evitarse unas dos millones de muertes adicionales por año entre los niños menores de 5 años. Esto no sólo tendría un gran impacto para alcanzar la reducción en dos tercios de la mortalidad infantil entre 1990 y 2015, sino que además permitiría la disminución de enfermedades y discapacidades producidas por patologías prevenibles con vacunas, y contribuirá a mejorar la salud y bienestar infantil así como a reducir los costos de las hospitalizaciones.

Los países hoy día deben establecer una plataforma estratégica común en sus sistemas de salud para lograr un enfoque integral y abordar sus programas de inmunización desde una perspectiva más amplia. Una visión centrada no sólo en las nuevas vacunas y tecnologías que tengan previstas introducir en el futuro, sino también que fortalezca el actual sistema de inmunización para que pueda incrementar al máximo la utilización de las vacunas disponibles.

El reto se encuentra en la necesidad de reforzar la vigilancia y otros sistemas de medición, a fin de identificar a las poblaciones de alto riesgo o a aquellas que requieran especial atención. Dado que las realidades de los países difieren considerablemente, deben apuntar a políticas y estrategias que mejor se adapten a sus necesidades y circunstancias particulares.
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