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Los ensayos apuntan a la capacidad de ciertos agentes de provocar la muerte de células malignas en combinación con la luz, a la vez que analizan los mecanismos de resistencia que desarrollan las células a este tipo de terapia



Un equipo de becarios e investigadores de la Universidad Nacional de Río Cuarto realiza estudios in vivo e in vitro de agentes fotosensibilizadores y su aplicación en terapia fotodinámica para el tratamiento del cáncer de colon y de piel.

Este tipo de terapia se basa en la administración de fármacos no activos hasta que entran en contacto con una fuente de luz láser. Los medicamentos se acumulan en mayor proporción en las células cancerosas, de manera que al administrar luz láser mediante fibra óptica en la zona del cáncer, la sustancia se activa y ataca las células cancerosas, mientras que las sanas resultan poco o nada dañadas.

Según lo expresado por Rivarola, el objetivo es “estudiar el efecto de agentes fotosensibilizadores de origen sintético (ftalocianinas), comercialmente aprobadas por la Food and Drugs Administration, y de origen vegetal (antraquinonas), respecto a su capacidad de inducir la muerte de células malignas in vitro, en combinación con la luz visible”.

Señaló, además, que se busca “estudiar las señales que se desencadenan de muerte celular programada genéticamente, es decir, de la apoptosis” y combinar éstos tratamientos “con iRNA (antisurvivina)”, a fin de “aumentar la eficiencia de la muerte tumoral”. Por otra parte, la tarea procura “establecer un modelo ‘in vivo’ para el desarrollo de nuevos tratamientos de terapia fotodinámica y estudiar los mecanismos de resistencia a este tratamiento en células de carcinoma escamoso humanas, utilizando el fotosensibilizador Me-ALA. Las células escamosas son las afectadas por el tipo de cáncer de piel que incide en la capa intermedia de la epidermis”.

Además, se trata de conocer “las interacciones entre el tumor y el compartimento vascular en respuesta a la terapia fotodinámica, como base estratégica antiangiogénica para el tratamiento del cáncer de colon”.

El estudio de nuevos agentes fotosensibilizadores (ftalocianinas y antraquinonas de origen vegetal) se lleva a cabo siguiendo “un camino experimental en el laboratorio”. Rivarola detalló que “primero se estudia el efecto de diferentes concentraciones sobre cultivos de células en oscuridad. Si el agente no produce efectos nocivos en oscuridad, se prueba el efecto irradiando los cultivos”. Con posterioridad, “se estudian parámetros morfológicos de tipo de muerte (apoptosis, necrosis, autofagia). Si el resultado es apoptosis, se pasa a determinar la expresión de señales (caspasa, survivina, PARP, entre otros) con el objetivo de obtener un conocimiento exacto acerca del mecanismo de acción del fotosensibilizador”.

Combinar “la terapia fotodinámica con la transfección con ARN antisentido contra survivina persigue la finalidad de aumentar la incidencia de apoptosis en células bajo la terapia fotodinámica, debido a que la inhibición de survivina promovería, primero, la apoptosis de manera espontánea en células tumorales, además de suprimir el crecimiento descontrolado del tumor y, por lo tanto, el silenciamiento de survivina aumentaría la eficacia de la terapia”.

Luego se realizan “los ensayos en un modelo animal: larvas de buffo arenarum, que son muy útiles para este propósito -explicó la profesora Rivarola- debido a su bajo costo y alta sensibilidad. Estos experimentos informan sobre posibles efectos embriotóxicos de la droga y de la dosis letal de radiación (DL50)”.

Además, se prueban “estudios farmacocinéticos y fototerapéuticos de los fotosensibilizadores ‘in vivo’, en un modelo de tumor animal que en el laboratorio está estandarizado”. Estos experimentos, sostuvo, “nos informan sobre la distribución del fotosensibilizador, la llegada al tumor, la posible toxicidad hepática, su eliminación, los síntomas clínicos”.

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