Una de las grandes victorias de la ciencia ha sido la erradicación de la viruela, una enfermedad considerada como una de las más devastadoras en la historia de la humanidad.


Esta infección llegó a matar hasta 30% de las personas contagiadas, pero después de una campaña global de vacunación la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a la viruela erradicada en 1980.

Sin embargo, dos laboratorios -uno en Estados Unidos y otro en Rusia- todavía mantienen reservas del virus variola, que causa la infección.

Desde hace décadas muchos se preguntan: ¿es necesario mantener estas reservas? ¿por qué se debe mantener en el mundo a este virus tan letal?

Ambos países han dado la misma respuesta: es necesario llevar a cabo más investigaciones con este patógeno para desarrollar mejores vacunas y para protegernos de un posible ataque bioterrorista.



La destrucción de estas reservas sería el capítulo final de la erradicación de esta infección. De lo contrario, siempre existirá el riesgo de que el virus se escape accidentalmente.

Ambos laboratorios, el de los Centros de Control de Enfermedades (CDC) en Atlanta, Estados Unidos, y el Vector Lab, en Siberia, Rusia, alegan que existen muestras del virus fuera de sus laboratorios.

Y por lo tanto, es necesario seguir protegiéndonos, justifican.


¿Necesarios?


Hasta ahora los científicos ya han logrado trazar los genomas completos de unas 50 cepas del virus variola, y se ha demostrado que el patógeno puede ser creado con estas secuencias.

Por lo que muchos se cuestionan si realmente es necesario mantener el virus.

El profesor Geoffrey Smith, del Imperial College de Londres, ha estado siguiendo las investigaciones del virus. Tal como explicó a la BBC, los estudios se han centrado en tres áreas: pruebas para diagnosticar la infección rápidamente y de forma precisa, fármacos antivirales para tratarla y vacunas más seguras para prevenirlas.

El investigador dirigió un informe comisionado por la OMS sobre el estado de las investigaciones, publicado a fines de 2010. Y concluyó que se habían logrado "avances extraordinarios" en las pruebas para viruela.



"Varias personas alrededor del mundo lo han discutido ampliamente. Ahora es tiempo de destruir el virus como un disuasivo más para que nunca nadie más lo produzca o lo utilice"
Dr. D.A. Henderson


Pero no se dijo lo mismo sobre los fármacos y las vacunas.

Aunque se han desarrollado nuevos candidatos, hasta ahora no han podido ser probados clínicamente porque no hay pacientes con viruela con quienes se pueda ensayar.

Sin pruebas que muestren que una medicina funciona es imposible establecer una conclusión en una investigación.

"Podemos decir que el comité tiene opiniones variadas sobre si los objetivos de la investigación se lograron o casi se lograron", señala el profesor Smith.

Para, la Secretaria de Salud de Estados Unidos, Kathleen Sebelius, sería prematuro destruir ahora las reservas del virus.

En una carta abierta al New York Times, la funcionaria explicó la posición de su gobierno argumentando "su compromiso para eventualmente destruir las reservas, pero todavía no".

"Tenemos más trabajo que hacer para lograr que estas vacunas seguras y efectivas y estos tratamientos antivirales estén totalmente desarrollados y aprobados", expresó.

"Destruir el virus ahora sólo significaría un acto simbólico que retrasaría nuestro progreso e incluso podría frenarlo completamente, dejando al mundo vulnerable".




Decisión "complicada"


Sin embargo, el doctor D.A. Henderson, el encargado del programa de erradicación de viruela de la OMS de 1966 a 1977, no está de acuerdo con estas afirmaciones.

Según le explicó a la BBC, piensa que "es muy buena idea destruir el virus. En este momento las razones para mantenerlo son muy oscuras. Varios grupos han analizado la situación y básicamente señalan que no hay necesidad de conservarlo".

"Hemos llevado a cabo toda la investigación productiva que podíamos hacer", agrega el funcionario.

"Varias personas alrededor del mundo lo han discutido ampliamente. Llegó el momento de destruir el virus como un disuasivo más para que nunca nadie más lo produzca o lo utilice".



No obstante, el profesor John Oxford, virólogo de la Universidad Queen Mary de Londres, aunque cree que la amenaza del ataque bioterrorista es "una sarta de disparates", está a favor de mantener las reservas de virus.

El investigador señala que la decisión es "complicada", pero agrega que no piensa que "haya un argumento firme para destruir las reservas, sólo el instinto de hacerlo, lo cual no es apropiado".

"Están pidiendo erradicar todas las especies y no sabemos lo que pueda pasar en el futuro", advierte.

La decisión de destruir el virus o mantenerlo es uno de los puntos de discusión en la asamblea anual de la OMS que se está celebrando en Ginebra.

Pero cualquiera que sea la resolución, ésta no será legalmente vinculante y ni Rusia ni Estados Unidos se verán forzados a destruir sus virus incluso si la mayoría de las naciones miembros de la OMS lo deseen.
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