Los resultados de este estudio realizado en diferentes países europeos demuestran que un mayor consumo de frutas y verduras se asocia con un menor riesgo de cardiopatía isquémica fatal.




Una mayor ingesta de frutas y hortalizas se ha asociado con un menor riesgo de cardiopatía isquémica (CI), pero existen dudas acerca de la interpretación de esta relación. En el 2003, la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó que no había pruebas convincentes que las frutas y verduras redujeran el peligro de cardiopatía coronaria y recomendó una ingesta de 400-500 g/día, equivalente a cinco o seis porciones de 80 gramos cada una. Desde entonces, los resultados de los meta-análisis han demostrado que el mayor consumo de estos alimentos se relaciona con un menor riesgo de enfermedad coronaria, pero la presencia de heterogeneidad entre los estudios ha llevado a la incertidumbre en la interpretación de esta asociación.

El objetivo de este análisis realizado en la Universidad de Oxford, Reino Unido, fue evaluar la relación entre el consumo de frutas y verduras y el riesgo de mortalidad por cardiopatía isquémica mediante datos obtenidos de un estudio prospectivo europeo sobre cáncer y nutrición (EPIC).

Después de un promedio de 8,4 años de seguimiento, hubo 1.636 muertes por cardiopatía isquémica entre 313.074 hombres y mujeres sin infarto de miocardio o derrame cerebral de ocho países europeos. Los participantes que consumían al menos ocho porciones (80 gramos cada una) de frutas y verduras al día tenían un riesgo 22% menor de muerte por CI [riesgo relativo (RR) = 0,78, intervalo de confianza del 95% (IC): 0.65-0.95] en comparación con los que consumían menos de tres porciones al día. Después de ajustar en la ingesta de frutas y vegetales para dar cuenta de las diferencias en la evaluación de la dieta entre los centros participantes, una porción (80 g) más de frutas y vegetales se asoció con un riesgo de 4% menos de padecer una cardiopatía isquémica fatal (RR = 0,96, IC del 95% IC: 0.92-1.00, p para la tendencia = 0,033).

Finalmente, los resultados de este estudio observacional sugieren que una mayor ingesta de frutas y verduras se asocia con bajo riesgo de mortalidad por cardiopatía isquémica. Si esta relación es causal y, de ser así, el mecanismo biológico por el cual estos alimentos funcionan para reducir los riesgos cardiopatía isquémica no está descrito.
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