El embarazo es un momento donde las alergias y el asma –si no se las controla correctamente- pueden ocasionar consecuencias tanto para la salud de la madre como para la del bebé. El tratamiento conjunto entre obstetra e inmunólogo es fundamental




Durante los meses de la gestación, las alergias y el asma –si no se las controla correctamente- pueden ocasionar consecuencias tanto para la salud de la madre como para la del feto, cuya severidad puede variar desde molestias a “exacerbaciones o crisis”, que afectan a la mamá y en casos extremos pueden afectar la viabilidad del embarazo.

Un tercio de las mujeres con alergia o asma durante el embarazo mejora, un tercio empeora y un tercio sigue igual. Los riesgos para la salud de la madre y del bebé son altos si no se cuenta con un adecuado control. La importancia del diagnóstico y manejo conjunto del obstetra y el alergista o neumonólogo

De acuerdo a datos internacionales, en Europa se estima que al menos el 4% de las embarazadas padece asma, en los Estados Unidos el 8% y en Australia el 12%. “Las enfermedades alérgicas son aquellas en las cuales se producen reacciones inmunológicas inadecuadas que ocasionan síntomas. Si esos síntomas son respiratorios y toman la vía aérea superior, se llaman rinitis alérgica. La persona estornuda, tiene moco, le pican la nariz y los ojos, se congestiona. Si afecta la vía aérea inferior y produce silbidos, tos, dificultad para respirar, aumento de las secreciones bronquiales, eso es asma”, explicó el director médico de la Fundación CIDEA y especialista en Alergia e Inmunología, Jorge Máspero.

El embarazo es un momento donde las alergias y el asma –si no se las controla correctamente- pueden ocasionar consecuencias tanto para la salud de la madre como para la del feto, cuya severidad puede variar desde molestias a “exacerbaciones o crisis”, que afectan a la mamá y en casos extremos pueden afectar la viabilidad del embarazo.

Las mujeres que padecen asma bronquial deben continuar su tratamiento preventivo, no abandonarlo pero sí adaptarlo a la condición de su embarazo actual. Esta situación la deben discutir, inmediatamente con su obstetra y con su alergista o neumonólogo y no deben abandonar el tratamiento sin realizar previamente una consulta al médico.

Además, muchas veces las futuras madres sienten que las sugerencias del especialista en asma no parecen coincidir con las del obstetra, es recomendable insistir para que se pongan en comunicación entre sí para asegurar el bienestar del paciente. “Mi sugerencia es que si una mujer embarazada recibe un mensaje que entiende como contradictorio, pida a sus médicos que hablen entre ellos y le den una versión acordada y consolidada”, sostuvo Máspero.

En consonancia con la sugerencia del especialista, el médico obstetra y jefe del servicio de Ginecología y Obstetricia del sanatorio San José, Pablo Fernández consideró que “teniendo en cuenta que durante el embarazo hay medicamentos que no se pueden tomar, en el caso de la alergia lo mejor es tener cuidados relacionados con la prevención, es decir, no estar en contacto con el agente alergénico. Y en lo que se refiere al asma, la medicación que habitualmente se usa no está contraindicada en el embarazo. Pero como en toda paciente que está embarazada y padece otra patología, es sumamente importante la comunicación entre profesionales tratantes”.

Con respecto a las enfermedades alérgicas, como la rinitis alérgica, si son severas se pueden tratar con algunos antihistamínicos de última generación o esteroides intranasales en dosis bajas que demostraron que -aún en condiciones de embarazo- en dosis mínimas necesarias son seguros.

Es una estimación que se evaluó en múltiples países y a la largo de los años aproximadamente se mantienen sin mayores cambios. Hay mujeres cuya alergia empeora marcadamente durante el embarazo pero también las hay donde tanto la alergia como el asma les disminuyen notablemente. En general, las mujeres que tuvieron una mejoría durante el embarazo, siguieron así en embarazos siguientes y las que tienden a empeorar suelen tender a repetir esta situación en embarazos posteriores. Pero con ese antecedente, se debe maximizar todas las medidas de control antes de un nuevo embarazo.

Algunas mujeres comienzan a padecer asma o alergia durante el embarazo, sin haber tenido episodios previos. A veces puede suceder que algunas mujeres sólo tuvieron episodios muy leves previamente y no fueron diagnosticados o no se les prestó atención. “También es posible que haya mujeres que realmente comiencen a padecer asma o alergia en el embarazo, aunque es muy difícil discriminar si era tan leve que no se le daba importancia y aumentó su severidad o si realmente apareció durante el embarazo”, señaló Máspero.

Por su parte, Fernández aseguró que “como cualquier otra patología, en muchas oportunidades se despierta una enfermedad durante el embarazo”.

Las causas y desencadenantes que afectan a una embarazada no son diferentes a los que afectan al resto de los pacientes, por ejemplo: pólenes, ácaros del polvo y del hogar, caspa de animales (mascotas), humo del cigarrillo, ingesta de medicamentos (aspirina o beta-bloqueadores), aromas demasiado fuertes, picaduras de insectos, ejercicios, alimentos, medicamentos (comúnmente antibióticos o antinflamatorios

Teniendo en cuenta que durante el embarazo la mujer respira por dos, y es necesaria una adecuada oxigenación para el bienestar del bebé, se recomienda:


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-Tener una alimentación regulada (porque el aumento exagerado de peso que afecta a cualquier embarazada, va a afectar más a una mujer que además tiene asma).

-Mantener las pautas de ejercicio habitual que los obstetras recomiendan en cualquier embarazada.

-En el caso de embarazos planificados, se debe tener bien establecido el diagnóstico de alergia, qué cosas la producen, qué hay que evitar y también si existe asma, tenerla bien controlada antes de la concepción.

-Si la persona tuvo síntomas de alergia, inclusive rinitis alérgica y alguna que otra vez sintió dificultad respiratoria, es prudente que se haga un examen funcional respiratorio y tenga una entrevista para ver si tiene o no tiene asma.

-Aquellos que sospechan o dudan que puedan tener asma, es recomendable la realización de una espirometría, que es un estudio de función pulmonar que se puede hacer a las embarazadas sin ningún riesgo y mide cómo funcionan los pulmones. (Los asmáticos deberían realizarlo al menos una vez al año).

-Si una mujer embarazada tiene alergia, y no sabe a qué, puede recurrir a pruebas a partir de la extracción de sangre. Pero realmente, salvo cuestiones muy excepcionales, no es recomendable que se hagan pruebas directamente sobre la madre, los famosos “tests cútaneos de alergia” porque aunque es excepcional a veces surgen reacciones alérgicas producidas a consecuencias del mismo.
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