Investigadores europeos han descubierto una relación entre la percepción de color y una deficiencia de la hormona tiroidea. El estudio, publicado en la revista Neuroscience, contradice la hipótesis predominante, que mantiene que las células cónicas de la retina fijan la sensibilidad al color en adultos.




Los investigadores, procedentes de Alemania y Austria, han mostrado que la hormona tiroidea desempeña una función importante en el desarrollo del ojo y en concreto de los conos, que son las células de la vista responsables de la percepción del color.

La hormona tiroidea desempeña una función primordial en el desarrollo del organismo y del sistema nervioso. Los niños nacidos con deficiencia de la hormona tiroidea suelen presentar déficits fisiológicos y mentales graves. Por esta razón se comprueba en todos los recién nacidos que no existen deficiencias de este tipo y en caso de descubrirlas se aplica una terapia de sustitución hormonal.

Mediante estudios en ratones y ratas, el equipo logró demostrar que durante la madurez de estos animales la producción de pigmento visual está regulada por la hormona. Si se asume que este mecanismo existe en todos los mamíferos se puede concluir que existe una probabilidad elevada de que la producción de pigmento visual también esté regulada por la hormona tiroidea en humanos.

La mayoría de los mamíferos posee dos tipos de conos sensibles a un espectro determinado de luz condicionado por la presencia de dos tipos de pigmentos visuales (opsinas), uno sensible a luz de onda corta (cianopsina) y otro a luz de onda media y larga (cloropsina). Los conos expresan un receptor de la hormona tiroidea y cuando la hormona lo activa se frena la síntesis de cianopsina y activa la de cloropsina.

Hasta ahora, el control de la producción de opsina por parte de la hormona tiroidea se consideraba un fenómeno circunscrito al ámbito del desarrollo. Expertos en la materia consideraban que en los conos maduros el «programa de opsinas» establecido durante el desarrollo quedaba fijo y no precisaba regulaciones posteriores.

Los investigadores comenzaron a analizar la participación de la hormona tiroidea en el desarrollo inicial postnatal de los conos en ratones. «Deseábamos saber durante cuánto tiempo ejercía efecto la hormona, cuándo se detenía la influencia de la misma en la producción de opsina», indicó Anika Glaschke del Instituto Max Planck de Investigación Cerebral (Alemania). «Sorprendentemente no hemos encontrado dicha parada; el efecto de la hormona seguía estando presente incluso varias semanas tras el nacimiento.»

El equipo analizó a continuación los conos de ratones adultos a los que se les había provocado hipotiroidismo durante varias semanas. En estos ratones los conos comenzaron a producir cianopsina y redujeron la producción de cloropsina.

Tras el tratamiento, los niveles hormonales volvieron a sus concentraciones normales y los conos invirtieron la producción normal de opsina: un cono con cloropsina y otro con cianopsina. Los investigadores concluyeron que el espectro de cada tipo de cono, definido por la opsina que expresan, está controlado de forma dinámica y reversible por la hormona tiroidea durante toda la vida.

«Además de su importancia para la investigación básica de la retina, nuestros descubrimientos pueden tener importancia clínica», adujo Martin Glösmann de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena (Austria) y participante en el estudio. «Si este mecanismo también es válido en los conos humanos, la deficiencia de la hormona tiroidea a edad avanzada, por falta de yodo o tras la extirpación de la glándula tiroides, podría afectar también a las opsinas de los conos y a la percepción del color.»
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