La importancia de medir la ingesta de sal volvió a tomar relieve tras la noticia de que la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) diseñó nuevas guías para tratar esta afección, que según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo 2009 afecta al 30% de los adultos argentinos. También por un proyecto de ley presentado en la Provincia de Buenos Aires que, de cumplirse, obligará a los restaurantes a no ofrecer sal a sus clientes al menos que la soliciten y restringir el uso a los cocineros.


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Para la licenciada María Inés Somoza, Jefa de la División Nutrición de la Fundación Favaloro, esta propuesta “es muy importante, ya que el 25% de las personas en el país agrega sal a las comidas sin siquiera probarla”. En su opinión, la iniciativa debería estar acompañada por otras medidas que también lleguen a los chefs, pero en sus palabras “todo suma”.

Si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Asociación Americana del Corazón y otros organismos internacionales coinciden en que la ingesta recomendada es de hasta 4 gramos diarios, la nutricionista reveló a DocSalud.com que “en el país se consume un promedio de 6 a 8 gramos sólo de sal agregada”. Esta cantidad se vuelve aún mayor si se tiene en cuenta que los cambios en el estilo de vida llevan a la población a “comer más alimentos procesados, que no sólo usan el cloruro de sodio como condimento sino también como conservante”.

Estas modificaciones en la dieta sumadas a la falta de actividad física llevan a que no sólo los mayores sufran de hipertensión arterial, “sino también los adultos jóvenes, los adolescentes y hasta los chicos”. La afección, que se incrementa con la edad, es un gran factor de riesgo para las enfermedades vasculares, por lo que Somoza recomienda adoptar conductas más saludables.

Los cambios para llevar una vida mejor, “no tienen que ser inmediato todos al mismo tiempo, sino que se deben pensar en el mediano y largo plazo”, afirmó la especialista. Entre sus propuestas, están: controlar el peso corporal; realizar alguna actividad física aeróbica como una caminata por 45 minutos tres veces por semana; disminuir la ingesta de alcohol y, en caso de padecer presión alta, realizarse tres mediciones diarias.

Para concientizar sobre éstos temas, la licenciada brindará una charla hoy a las 17 en el Aula Magna de la Fundación Favaloro, Solís 456.



Menos sal, más verduras



Restringir el condimento en la dieta no parece ser tarea fácil, ya que agregarlo sin siquiera probar la comida es una costumbre arraigada. Sin embargo, Somoza indicó que se logra un muy buen sabor si se reemplaza con especias como la pimienta, hierbas aromáticas como el laurel, la albahaca y el orégano y por otra parte, jugo de limón.

Incluso animó a los hipertensos confirmados a preparar un chimichurri casero con vinagre, jugo de limón, aceite, adobe de pizza, ajo, perejil picado y pimienta. Su ventaja frente a los que se comercializan es la de no tener sal agregada ni para condimentar ni conservar.

A su vez, recomendó acompañar las comidas con una buena porción de verduras multicolores, que protegen la función cardiovascular y por último, cocinar los alimentos al horno, plancha o parrilla, ya que si se preparan de esa forma, toman más sabor que los hervidos y necesitan sazonarse menos.
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