Las cinco ideas erróneas que hacen fracasar una dieta


La frustración por no perder peso a pesar de los esfuerzos es habitual entre las personas que encaran un régimen alimentario. Un especialista enumeró los equívocos más comunes y cómo contrarrestarlos



Al ritmo del vertiginoso crecimiento de los índices de sobrepeso y obesidad en nuestro país, se incrementaron en los últimos años las “fórmulas mágicas” que apuntan a producir descensos de peso inmediatos y con el menor esfuerzo posible. Esta multiplicidad de opciones generó confusión a mucha gente en cuanto a las prácticas alimenticias más saludables a aplicar para garantizar resultados efectivos.

Esta confusión ha llevado a miles de personas a armar dietas caseras y a medida, muchas de ellas sin rigor científico, que terminan por generar frustración por no mostrar resultados en el corto plazo.

Sin embargo, es importante destacar que el éxito de toda dieta depende de la implementación de ciertos hábitos muy claros y de la eliminación de prácticas alimenticias desfavorables para el descenso de peso. En otras palabras, independientemente del nombre de la dieta que se realice, hay postulados muy específicos de lo que se debe y lo que no se debe hacer a la hora de iniciar un proceso de descenso de peso.

Cinco paradigmas erróneos que llevan al fracaso

En ese marco, existen al menos cinco paradigmas muy comunes que son enemigos de la dieta, ya que pueden llevar a la persona a la frustración por falta de resultados y al consecuente abandono del proceso.
Estos son:

Paradigma 1: Basar la dieta en largos períodos sin comer


Uno de los errores más frecuentes del dietante es tratar de pasar todo el día sin comer, pensando que esto le ayudará a bajar de peso. Es el típico caso de la persona que desayuna poco, no almuerza prácticamente, merienda mal y a la noche no lo contiene nada, por más dieta que haga. Debemos entender, en este sentido, que en Medicina Nutricional hay dos sensaciones muy diferentes que se producen en relación al deseo de comer: una es el hambre y la otra es el apetito. El hambre es irrefrenable, por eso el dicho “para el hambre no hay pan duro”. El apetito se evidencia, en cambio, cuando la persona discrimina qué va a comer y qué no. Cuando uno pasa más de cuatro horas sin comer, deja de tener apetito para empezar a tener hambre. Por eso insistimos tanto en la importancia de no pasar más de cuatro horas sin comer.


Paradigma 2: Pensar que con actividad física es suficiente para bajar de peso


Otro error muy frecuente es creer que haciendo actividad física alcanza para bajar de peso. Hay personas que hacen ejercicio una o dos horas por día y al terminar se comen un par de empanadas fritas, para ser gráficos. Por supuesto que la actividad física ocupa un papel importantísimo en todo proceso de descenso de peso, pero para que esto ocurra, la misma debe ir siempre acompañada de un plan alimentario acorde.

Paradigma 3: Dejarse llevar por información errónea en cuanto a los alimentos y su aporte calórico

Tener información errónea, o suponer equivocadamente a la hora de pensar qué dejar de comer y qué no, es también muy común. Es muy habitual que cuando se inicia una dieta se abandone la ingesta de pan, por ejemplo, y se coma en su lugar galletitas, cuando éstas tienen muchas más calorías. Lo cierto es que el pan francés tiene 270 calorías cada 100 gr. mientras que la misma cantidad de galletitas “dietéticas” tiene 400.


Paradigma 4: Creer que los alimentos “light” nos llevarán indefectiblemente a bajar de peso

Otro error muy común es abusar de los alimentos dietéticos, desconociendo su nivel calórico. Es habitual, por ejemplo, reemplazar un yogurt común por tres yogures descremados en el día. El descremado tiene un 40 a 50 por ciento menos de calorías que el común, pero al abusar en la cantidad se termina incorporando más calorías. Si como un alimento dietético en lugar del común, habré producido un ahorro de calorías; pero si incremento la porción, en definitiva estaré comiendo más. El caso de la mayonesa es otro muy típico: 100 gramos de mayonesa común tienen 730 calorías, mientras que la misma cantidad de una mayonesa bajas calorías tiene entre 360 y 400. Entonces, si por ser diet duplico o triplico la porción, en realidad termino incorporando más calorías, o mínimamente no reduje nada.



Paradigma 5: Para bajar de peso es importante la calidad del alimento y no la cantidad


Es habitual que los pacientes en el consultorio lleguen y pidan: “Doctor, deme una dieta para bajar de peso pero que me permita comer mucho”. Lamentablemente esto no es posible porque, salvo el agua, todo lo demás tiene en mayor o en menor proporción sus calorías. Para graficar esto podemos remitirnos al caso de los pacientes que son vegetarianos pero que no pueden bajar de peso. Sucede que, si bien los vegetales tienen muy pocas calorías, se exagera con el volumen de las mismas. Si no, veamos lo que le pasa a las vacas (salvando la excepción de su sistema digestivo que tiene sus diferencias), que comen “verduritas” pero están “gordas como una vaca”. Es importante que el paciente pueda regular su hábito alimenticio para que su cantidad no sea tan abundante, permitiendo que las calorías se “filtren” por allí.


Los riesgos de la dieta sin supervisión


El hacer dieta sin supervisión profesional puede llegar a tener una incidencia muy negativa para el organismo porque, como lo mencionamos anteriormente, en general las personas tienen paradigmas erróneos en cuanto a la alimentación sana. Por ejemplo, se cree que la famosa “Dieta de las Cuatro P” (no Pan, no Pasta, no Postre y no Papas) es efectiva. Sin embargo, ésta es una dieta totalmente errónea porque, por ejemplo, la papa es un alimento dietético si se la consume en forma adecuada. La papa hervida tiene 80 calorías cada 100 gramos mientras que la misma cantidad de bife de lomo –que se cree menos calórico- suma 120 calorías.

Además de los paradigmas erróneos, otro peligro de hacer dieta sin supervisión profesional es que se puede caer en una alimentación desequilibrada desde lo nutricional, lo cual también afecta negativamente la salud. Un claro ejemplo de esto es la famosa “Dieta Disociada”. Asimismo, comer sólo vegetales es muy peligroso porque hace que la alimentación sea pobre en hierro y en proteínas de alto valor biológico. Cuando esto ocurre la persona comienza a desnutrirse.

En todo esto debemos recordar que la obesidad es una enfermedad crónica que, por ende, requiere de cuidados crónicos. Por eso la dieta a largo plazo tiene que ser equilibrada para evitar problemas de anemia, de crecimiento (en adolescentes) o de osteoporosis por baja cantidad de calcio, por ejemplo.
Comparte este artículo con tus amigos
 
Top