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Las cinco claves de la ONU para acabar con el VIH

Cada día se producen 7.000 nuevas infecciones por el virus. Las ganancias logradas hasta la fecha son frágiles, advierte el organismo.

Rebecca Auma Awiti es una madre seropositiva. Vive en Kenia con sus tres hijos que, gracias al tratamiento antirretroviral, nacieron sin el virus. "La terapia ha salvado a mis niños y me va a dar a mí la oportunidad de verles crecer", afirma esta mujer. Su testimonio ha servido a Ban Ki-Moon, Secretario General de la ONU, para reclamar más esfuerzo y compromiso en la lucha contra el sida. Ambos, acompañados de Michel Sidibé, director ejecutivo de ONUSIDA, han adelantado en Nairobi que en junio se celebrará una Asamblea General de la ONU para decidir cuáles serán las futuras acciones frente a la epidemia.


Los datos del sida en el mundo hablan de 33,3 millones de seropositivos a finales de 2009, de 7.000 nuevas infecciones diarias, entre ellas 1.000 se producen en niños, y de que por cada individuo que inicia el tratamiento, dos contraen el virus, entre otras muchas cifras.



Aunque se han conseguido importantes logros, con la extensión del tratamiento y medidas de prevención, todos admiten que estas ganancias son frágiles. "En este momento crítico los dirigentes del mundo tienen una oportunidad única para evaluar los logros y las deficiencias en la respuesta mundial al sida. Debemos tomar decisiones audaces que nos ayuden a avanzar hacia una generación sin VIH", afirma Ban Ki-Moon.

Para lograr esto último, el secretario general de la ONU da cinco claves: aprovechar la energía de los jóvenes para revolucionar la prevención; reactivar los esfuerzos para lograr el acceso universal a los fármacos -meta fijada para 2015-; trabajar con los países para hacer más rentables, eficaces y sostenibles los programas de lucha contra el VIH; promover la salud, los derechos humanos y la dignidad de las mujeres y niñas y, por último, velar por la responsabilización mutua en la respuesta al sida.
¿Qué se quiere conseguir?

Si esta receta se pone en práctica, Ban Ki Moon cree que será posible reducir a la mitad la transmisión sexual del VIH, eliminar la transmisión materno-infantil, reducir a la mitad las muertes por tuberculosis entre los seropositivos, asegurar el tratamiento a 13 millones de personas, bajar a la mitad el número de países con restricciones en materia de entrada y residencia por motivos relacionados con el VIH y garantizar el acceso igualitario a la educación para los huérfanos del sida.

Sin embargo, de momento es una utopía. La realidad es bien distinta. "Ningún país escapa a los efectos devastadores del sida", reconoce Ban Ki Moon. Tan sólo el 26% de los países tiene programas de prevención dirigidos a las trabajadoras del sexo, porcentaje que sube un poco (hasta el 30%) en el caso de los usuarios de drogas y que desciende hasta un 18% si hablamos de proteger a los hombres que tienen sexo con otros.

Asimismo, la ONU advierte que los costes del tratamiento y las estrategias de prevención actuales son "insostenibles", por lo que "debemos centrar los recursos en aquellas acciones que ya han demostrado su eficacia y no malgastarlos en proyectos que no sabemos si van a resultar".
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