El traumatólogo Juan Pablo Guyot señala que las hernias de disco “se diferencian por una cantidad de factores entre los que se encuentran el tamaño, la ubicación anatómica en la columna o las estructuras que pueden llegar a estar comprimiendo”




De acuerdo al tamaño, la ubicación anatómica, y al hecho de que exista o no deformidad o inestabilidad, es posible clasificarlas y evaluar su manifestación clínica y el eventual tratamiento.

Si bien es bastante frecuente escuchar hablar de las hernias de disco, lo cierto es que poca gente –por lo general aquellos que las padecen o que tienen algún familiar que las sufre– sabe realmente de que se tratan. Sin embargo, conocer exactamente el cuadro (sus características y sus manifestaciones clínicas) es lo que permitirá trazar un curso de acción y establecer un tratamiento, algo fundamental dado que las hernias de disco limitan las actividades cotidianas y condicionan la calidad de vida.

“Se denomina hernia a todo tejido u órgano que se encuentra fuera de su ubicación anatómica original. En este sentido podemos hallar hernias de hiato, inguinales, umbilicales y de disco. Estas últimas se producen cuando se rompe el anillo fibroso que rodea, como una cebolla, el núcleo pulposo que está dentro del disco intervertebral”, sostuvo el doctor Juan Pablo Guyot, traumatólogo del Hospital Universitario Austral (HUA), y aclaró que “las hernias de disco se diferencian por una cantidad de factores entre los que se encuentran el tamaño, la ubicación anatómica en la columna, las estructuras que pueden llegar a estar comprimiendo y la existencia o no de cierta deformidad o inestabilidad asociada”.

Todas estas características por lo general están estrechamente relacionadas con la manifestación clínica de la hernia, y su eventual tratamiento, que contempla la cirugía en algunos casos.

En cuanto al desarrollo, si bien las hernias de disco pueden asociarse a priori a determinados movimientos o a la realización de algún esfuerzo, Guyot afirmó: “El origen de las hernias de disco es multifactorial. Una de las principales causas es la herencia, pero hay muchos otros ingredientes que influyen, como la nutrición, el sobrepeso, el sedentarismo, el tabaquismo, las infecciones y los problemas metabólicos. Lo positivo es que la mayoría son modificables”.

Con respecto a la edad, el doctor Guyot aclaró que las hernias de disco pueden aparecer en cualquier momento de la vida, pero son más comunes en personas añosas, con mayor predisposición a sufrir cambios degenerativos en cualquiera de sus tejidos.

Finalmente, en cuanto al tratamiento y a aquellas herramientas que se pueden poner en marcha para disminuir el dolor, el traumatólogo remarcó que “si bien la mayoría de las hernias de disco no llegan a una instancia en la cual requieren intervención quirúrgica, lo más conveniente es realizar la consulta médica lo antes posible, dado que también es una realidad que muchas de ellas no mejoran con kinesiología”.
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