Se trata de un nuevo método para diagnosticar la enfermedad que padece una de cada cinco mujeres en edad reproductiva y que puede llevar a la subfertilidad. En qué consiste



Se trata de una enfermedad ginecológica común que se asocia con dolor pélvico crónico, dolor con la menstruación y al mantener relaciones sexuales y subfertilidad.

Estas pacientes presentan una predisposición genética a padecer endometriosis, además de una alteración del sistema inmunológico que no elimina de la cavidad abdominal las células que no deben estar allí.

Esta condición es a menudo sub-diagnosticada y suele demorarse un promedio de 10 a 12 años hasta dar con un diagnóstico correcto al que se llega a través de una cirugía invasiva.

La endometriosis no aparece de un día para otro. Su ritmo de progresión puede ser muy variable, hay pacientes en las que avanza muy lentamente y otras en las que en seis meses se produce una progresión espectacular. Generalmente cuando la lesión tiene el tamaño suficiente como para verse por ecografía, significa que ya estaba allí hace tiempo, aunque en etapas tempranas su tamaño impedía visualizarla a través del diagnóstico por imágenes.

Aún hoy son los síntomas de la paciente los que ponen sobre aviso a los especislistas, explicó Fernando Neuspiller, director del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) Buenos Aires, quien enumeró el dolor intenso durante el período menstrual, dolor pélvico crónico, al mantener relaciones sexuales o con la micción/defecación.

Justamente allí se encuentra la raíz del problema: desde que una joven se queja de su dolor hasta el diagnóstico, pasa mucho tiempo, y la enfermedad no se detiene a base de analgésicos.

La endometriosis suele producir adherencias en las trompas y quistes en los ovarios. Esto puede dificultar el tránsito de ovocitos y embriones por las trompas y reducir tanto el número como la calidad de los óvulos. Lo que puede traer aparejada mayor dificultad para concebir y, lamentablemente, no hay ningún tratamiento con pastillas que mejore el cuadro en estos casos. Si el embarazo no llega, es recomendable consultar con un especialista en medicina reproductiva.

La gestación es la única situación en la que la enfermedad no progresa o incluso a veces retrocede, pero nunca se cura en forma definitiva.

Recientemente la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva, presentó los resultados que obtuvo un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford, que llevó a cabo un estudio en búsqueda de una prueba no invasiva para el diagnóstico de la endometriosis.

Se trata del estudio de unas proteínas en orina (Análisis proteómico Urinario) que podría proporcionar un nuevo y sencillo método de diagnóstico de la enfermedad.

Neuspiller explicó en qué consistió la investigación y por qué es tan novedoso el resultado de la misma.

“Generalmente, la endometriosis se diagnostica por medio de una cirugía laparoscópica -que es un procedimiento invasivo- o, cuando el proceso ya está avanzado, por medio de una ecografía. Las técnicas de diagnóstico por imagen disponibles hasta el momento a menudo son insuficientes para identificar correctamente la enfermedad en su etapa temprana, por lo cual el descubrimiento de indicadores biológicos por métodos no invasivos sería una gran noticia”, detalló.

Se evaluaron los cambios en los nivel péptidos en la orina de 53 pacientes sintomáticas con un promedio de 35 años de edad. En la laparoscopia, 23 pacientes recibieron un diagnóstico de endometriosis. Entre los 30 pacientes libres de enfermedad, 16 se incluyeron en los análisis estadísticos y 14 fueron excluidas debido a la presencia de otras enfermedades o antecedentes de endometriosis (sin lesiones identificables).

En este estudio se empleó un método novedoso basado en el perfil proteómico de los péptidos endógenos urinarios para identificar marcadores biológicos potenciales de endometriosis. Los datos sugieren que los perfiles de ciertos péptidos en la orina podrían reflejar la presencia y hasta la severidad de la enfermedad. Es probable que en el futuro sea un conjunto de indicadores y no un único péptido o proteína lo que tenga una finalidad clínica. Además, lo interesante de estos resultados es que indican también que los diferentes momentos del ciclo menstrual ocupan un papel importante en la detección de indicadores diagnósticos.

Identificaron diferencias estadísticamente significativas en los perfiles de péptidos urinarios de mujeres con y sin endometriosis durante todo el ciclo menstrual y las distintas etapas de la enfermedad.

Este primer estudio es prometedor, ya que fueron capaces de demostrar que algunos péptidos representan, potencialmente, una herramienta poderosa y conveniente que puede ser utilizada para realizar un perfil péptido, a través de un simple análisis de orina que permitirá identificar biomarcadores asociados a la endometriosis.

Esta investigación piloto puso en evidencia que la orina, un fluido biológico fácil de obtener, puede ser una fuente de biomarcadores de la endometriosis, que puede conducir a métodos de diagnóstico no invasivos de la enfermedad. Además, el estudio colabora con una mejor comprensión de los mecanismos implicados en la aparición y / o progresión de esta enfermedad compleja y multifactorial, concluyó Neuspiller.

Desde IVI se muestran optimistas en sus declaraciones referentes a este tipo de diagnosis. “Esto necesita ser replicado en una población más amplia, pero el futuro va por ahí: un perfil de riesgo que se pueda obtener de un fluido corporal y que nos permita identificar a estas pacientes antes de que la enfermedad avance, para estar en condiciones de realizar un tratamiento preventivo”.
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