…notas que tu letra va degenerando hasta límites inconcebibles en los que sólo los médicos y farmacéuticos con experiencia son capaces (a veces) de saber que lo que está escrito no es un jeroglífico ni una lengua muerta.

..notas que hablas con tus compañeros en espacios públicos como el metro, autobús y tranvía, (normalmente llenos de gente) sobre la última disección/autopsia/cirugía del día y ves como el espacio a tu alrededor va vaciándose progresivamente de personas en relación directa a la cantidad de detalles morfológicos y cruentos expresados.

… en lugar de pensar que estás mucho tiempo sin comer piensas que estás hipoglucémico.

… en lugar de echarte una siesta haces un reposo postprandial.

…. tus familiares y personas cercanas afectadas de alguna dolencia te dicen que te apresures en sacarte la carrera.

… al mencionar en un grupo que eres estudiante de medicina comienzan a salir de la nada molestias, dolencias y enfermedades de cada uno con la esperanza de recibir el diagnóstico definitivo (a base de ojo clínico, para qué molestarse en pruebas complementarias….)

… te has acostumbrado al olor a formol y ya te dejaste de preguntar si era cancerígeno o no.

… notas que tus profesores que son médicos dan las clases sin bata mientras que los que no lo son la llevan puesta…

… te preguntas cómo con un porcentaje de 90% de alumnas y 10% de alumnos prácticamente todos los médicos que te dan clase son hombres.

… el concepto de dolor adquiere un nuevo significado para ti tras asistir a un parto sin epidural.

… sufres los cambiantes microclimas facultad (glaciar) – hospital (tropical).

… te enteras de las enfermedades “secretas” de los famosos.

… por el mero hecho de llevar bata pasas de que te llamen señorita a señora (¿Acaso el color blanco envejece?)

… te refieres a los medicamentos por el principio activo y no por su marca comercial.

… te preguntas a menudo por qué no te metiste a otra cosa.
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