A menudo se dice que la psicoterapia -los llamados tratamientos "hablados"- es la mejor forma de ayudar a la gente con problemas de salud mental.



Hay un estigma asociado a tomar pastillas para enfermedades mentales.

Pero el profesor Richard Gray, experto en atención y cuidado de enfermos, cree que en ocasiones los fármacos son la mejor alternativa.

La depresión y la ansiedad pueden afectar a una de cada cuatro personas en algún momento de su vida y es una de las principales razones por las que la gente es dada de baja en el trabajo o pierde su empleo.

Los tratamientos psicológicos (como la terapia cognitivo conductual, TCC) y los medicamentos antidepresivos son formas muy efectivas de tratar estas enfermedades.

Sin embargo, cuando se le da a elegir a la gente muchos prefieren las terapias habladas a los fármacos.

No es claro porqué los pacientes optan por un tratamiento psicológico, pero quizás se debe a las historias negativas que escuchamos en los medios de comunicación y al estigma asociado a tomar pastillas para las enfermedades mentales.


"Buscando ayuda en otra parte"


En muchos países, el acceso a tratamientos psicológicos está muy limitado debido al número muy bajo de terapeutas calificados que pueden ofrecer estas terapias.

Para mejorar esta situación, en el Reino Unido se lanzó un programa en 2007 para hacer más accesibles los tratamientos psicológicos para muchos más pacientes.

Se invirtieron unos US$275 millones para ayudar a los pacientes económicamente inactivos a regresar al trabajo.

Pero para cuando finalizó el primer año del llamado "Programa para Mejorar el Acceso a las Terapias Psicológicas" (IAPT) se encontró que los pacientes sólo habían recibido, en promedio, tres sesiones de tratamientos, en lugar de las 20 que recomendaban los expertos para que la terapia fuera efectiva para la depresión y la ansiedad.


"Aunque hoy en día parece una herejía sugerirlo, quiero defender el muy importante papel que los medicamentos pueden jugar en el tratamiento de las enfermedades mentales"

Prof. Richard Gray


Además se vio que muchos pacientes suspendían las terapias antes de que éstas dieran frutos.

Sin duda, esto refleja algo sobre la calidad del tratamiento o sobre la forma en la que se está ofreciendo.

La mejora del acceso a los tratamientos psicológicos es uno de los principales fines de muchas organizaciones de ayuda para la salud mental.

Y los políticos suelen centrar sus estrategias de salud mental en cómo mejorar el acceso a las terapias psicológicas.

¿Acaso no es hora de cuestionarse por qué esta obsesión con los tratamientos hablados?



"Herejía"


Aunque hoy en día parece una herejía sugerirlo, quiero defender el muy importante papel que los medicamentos pueden jugar en el tratamiento de las enfermedades mentales.

Los antidepresivos son muy efectivos para tratar depresión moderada a severa, alivian rápidamente los síntomas de angustia y discapacidad en cerca de siete de cada 10 pacientes.

Sí, los fármacos pueden tener efectos secundarios, pero también las terapias psicológicas.




Los antidepresivos mejoran los síntomas en 7 de cada 10 pacientes.


Hay muchos pacientes con los que he trabajo que sienten apasionadamente que los antidepresivos, literalmente, les han salvado la vida.

A diferencia de las terapias habladas, la prescripción de un medicamento garantiza que los pacientes tendrán la dosis completa del tratamiento.

Cuando se trata de una enfermedad mental severa, como la esquizofrenia y el trastorno bipolar, creo que es incluso más importante defender a los medicamentos, que creo, deben ser visto como el fundamento de un tratamiento efectivo.

Recientemente me quedé atónito al escuchar a varios colegas psiquiatras experimentados promoviendo las terapias psicológicas como su alternativa preferida para tratar a pacientes con estas enfermedades.

Ésta es una consecuencia problemática y peligrosa de nuestra obsesión por los tratamientos hablados.

La TCC puede ayudar para tratar la esquizofrenia y el trastorno bipolar (pero no la manía), pero requiere que los pacientes primero tomen fármacos.

Tanto las terapias psicológicas como la medicación juegan un papel en ayudar a la gente a continuar con su vida y recuperarse de una enfermedad mental.

Creo que enfrentamos un enorme desafío para garantizar que los pacientes obtengan la calidad de tratamientos hablados que necesitan, y esto no significa una terapia cognitivo conductual para las masas.

El consumo de fármacos significa que los pacientes obtienen un tratamiento que ha demostrado ser efectivo para tratar sus síntomas.
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