La meningitis, una enfermedad que vuelve con las clases


El retorno de los chicos al colegio y su socialización trae consigo el peligro de varias enfermedades, entre ellas las transmitidas por la bacteria menijavascript:void(0)ngococo. Cuáles son los síntomas y cómo prevenir el contagio



La bacteria del meningococo es la causa de la enfermedad meningocócica, que afecta cada año a 500.000 personas en todo el mundo y puede manifestarse generalmente como meningitis y/o septicemia. Los menores de 4 años son el grupo de mayor riesgo para contraerla.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mortalidad global de la meningitis meningocóccica alcanza un 10%. Se estima que entre un 5 y un 15% de la población es portadora del meningococo sin saberlo; la enfermedad meningocóccica puede producir secuelas neurológicas importantes y hasta conducir a amputaciones. Se previene con vacunación.

Comprar los útiles escolares, revisar el estado de los uniformes, reprogramar los horarios. Sin duda, la vuelta al colegio genera ansiedad y expectativa en el núcleo familiar a la vez que produce alegría y alivio de regresar al medio que tienen los chicos para socializar por excelencia: la escuela. Sin embargo, la vuelta a clases muchas veces puede generar preocupación por la salud de los hijos. En efecto, tanto el jardín como los colegios representan espacios de hacinamiento donde los más pequeños están expuestos a contraer distintas enfermedades como gripe, bronquitis, faringitis y otras más graves aunque menos frecuentes como es el caso de la enfermedad meningocóccica.

Además de ser una afección altamente transmisible, la enfermedad meningocóccica requiere de atención inmediata, ya que puede causar la muerte en menos de 24 horas. Por lo general, aparece en forma de casos esporádicos, aparentemente no relacionados entre sí, o en pequeños brotes endémicos.

De acuerdo a estadísticas de la OMS, la afección produce unos 500.000 casos y unas 50.000 defunciones al año en todo el mundo. Particularmente en América Latina, se reportan anualmente alrededor de 5.000 casos, de los cuales un 14% termina en muertes prematuras.




Enfermedad meningocócica

Comúnmente se asocia al meningococo como el agente patógeno que produce únicamente meningitis. Sin embargo, es importante aclarar que la Neisseria meningitidis –nombre científico del meningococo – es la causa de la enfermedad menigocóccica que incluye la meningitis y la septicemia (multiplicación del microorganismo en la sangre que se evidencia con grandes áreas de sangrado bajo la piel), entre otras patologías.

Por su parte, la meningitis se caracteriza por la inflamación de los tejidos que recubren el cerebro y la médula espinal. También es causada por otros agentes patógenos que incluyen bacterias y virus.

Generalmente, la meningitis viral es reversible porque casi nunca pone en riesgo la vida y tiene menos secuelas. En contraposición, la meningitis bacteriana tiene como uno de los principales agentes patógenos al meningococo, y también a otras bacterias como son el neumococo y Haemophilus influenzae B, entre otras. En la Argentina, se registran anualmente alrededor de 100 casos de meningitis producidos por meningococo.


Transmisión

Actualmente, se conocen por lo menos 12 serotipos de la bacteria Neisseria meningitidis; de ellos, los serogrupos A, B, C, Y y W135 son los que producen el mayor porcentaje de enfermedad meningocóccica.

El medio de transmisión del microorganismo es de persona a persona a través de gotitas respiratorias, o por contacto directo y prolongado con las secreciones respiratorias de enfermos o de personas sanas portadoras.

Por otro lado, la Neisseria meningitidis sólo afecta a las personas y no tiene reservorio animal o ambiental, por lo que el control de la bacteria es posible si se mantiene supervisada la enfermedad en los humanos. La OMS estima que entre un 5 y un 15% de los niños y adultos jóvenes son portadores sanos de meningococos en la nasofaringe, lo que facilita la transmisión y el contagio.

Si bien la enfermedad meningocóccica puede afectar a personas de todas las edades, un estudio realizado por el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas Carlos Malbrán señala que en la Argentina los niños entre 1 y 4 años fueron los que protagonizaron más aislamientos, con un total de 600 casos, en el período que va desde 1993 hasta 2005. Otro grupo etáreo con alto nivel de aislamiento es el de los infantes comprendidos entre los 5 y los 9 años, con 300 casos.


Síntomas

Debido a su rápido desenlace, resulta conveniente conocer los principales síntomas de la enfermedad meningocóccica:





Secuelas y mortalidad

Después de una meningitis meningocócica, alrededor de un 10-15% de los sobrevivientes sufre secuelas neurológicas importantes: trastornos mentales, sordera, parálisis y convulsiones. Por su parte, la septicemia puede producir necrosis amplias en los tejidos, lo que en ocasiones puede llevar a amputaciones.

La mortalidad en la enfermedad meningocóccica depende de muchos factores pero es fundamental la precocidad del diagnóstico médico. Según datos de la OMS, la mortalidad global de la meningitis meningocócica alcanza un 10%, mientras que la tasa de letalidad de la septicemia puede ser superior a un 15-20 por ciento.


Prevención


La medida de prevención por excelencia de la enfermedad meningocóccica es la vacunación, sumada a la correcta higiene de manos como medida preventiva general para todo tipo de enfermedades.

El próximo mes estará disponible en el país una vacuna polisacárida conjugada que protege contra los serotipos A, C, Y y W135, indicada a partir de los 2 años, con la que se ayudará a prevenir la enfermedad meningocóccica en los grupos que presentan riesgo incrementado de padecer la enfermedad, entre los que se encuentran los niños más pequeños que hasta ahora no contaban con una vacuna antimeningocóccica tetravalente.


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