Con el ciclo lectivo ya iniciado, los padres deben saber que el aula es uno de los principales núcleos de transmisión de enfermedades entre niños y adolescentes escolarizados. Qué hábitos tener en cuenta para evitar la propagación al hogar



Con un promedio de 30 alumnos por aula, que “conviven” cuatro horas al día, los gérmenes y bacterias están de parabienes. Sin embargo, existen una serie de medidas que desde el hogar se deben inculcar para tener en cuenta en el colegio y así proteger a los chicos de las enfermedades infecciosas.

El aula es uno de los principales núcleos de transmisión de enfermedades entre niños y adolescentes escolarizados. Sumado a su importancia médica, algunas enfermedades infecciosas pueden afectar el rendimiento escolar debido al ausentismo que generan.

Asimismo, las infecciones contraídas en la escuela pueden propagarse dentro del hogar afectando toda la dinámica familiar.

Con el reciente comienzo de las clases, Ayudín® y la Fundación Centro de Estudios Infectológicos (Funcei) advirtieron sobre las vías de contagio de las enfermedades infecciosas, y promovieron algunas recomendaciones para minimizar el riesgo de contraer infecciones dentro del colegio.

Las puertas de entrada de los gérmenes


Los agentes infecciosos ingresan al organismo por tres caminos principales:


1. La vía respiratoria: al toser o estornudar, los niños enfermos diseminan por el aire los gérmenes presentes en sus vías aéreas que luego son inhalados por niños sanos.

2. La vía digestiva: muchos gérmenes se transmiten a través de la ingestión de partículas microscópicas de materia fecal contaminada, presentes en manos, alimentos y objetos.

3. A través de la piel: es la vía de contagio de los piojos y las infecciones de la piel y requiere un contacto estrecho y directo entre el niño que padece la infección y el niño sano.


Como proteger a niños y adolescentes


• Verificar la cobertura de vacunas según calendario nacional obligatorio.

• Estimular el lavado frecuente de manos, sobre todo después de cada visita al baño, antes de comer y al regresar de los recreos.

• Inculcar la práctica cubrirse la boca con el antebrazo al toser o estornudar.

• Desalentar que los niños lleven los útiles o sus manos a la boca.

• Asegurarse de que las instituciones apliquen rutinas de limpieza y desinfección en forma periódica (en pupitres, teclados, y todas las superficies de contacto habitual) utilizando una solución compuesta por una cucharada sopera (10 ml) de lavandina por cada litro de agua corriente.

• Promover que los niños y docentes mantengan las aulas ventiladas y permitan la entrada de luz solar. Promover el uso de aerosoles desinfectantes en aulas y baños.

• Cumplir y verificar el cumplimiento de los criterios para excluir de la escuela a un niño enfermo de forma temporaria, según las recomendaciones del médico de cabecera.


Es importante que los docentes y padres tomen conciencia y fomenten en los niños el aprendizaje de los principios básicos de una buena higiene, y a su vez, se aseguren de que se aplique en las instituciones una correcta desinfección.

De esta manera, con el esfuerzo de todos, podremos prevenir enfermedades y tener una escuela y un hogar más sano, y en consecuencia un mejor bienestar para toda la familia.
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