Un equipo de científicos franceses ha descubierto los primeros detalles de la manera en que los rayos UVA interactúan con las moléculas de ADN y conducen a modificaciones que pueden provocar lesiones químicas que originen mutaciones cancerígenas.

Miembros del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS), en un estudio publicado por la revista Journal of the American Chemical Society, revelan que tras la absorción de un fotón de ese tipo de rayos ultravioleta el ADN adopta con esa energía una nueva configuración electrónica llamada "estado excitado".

Esa alteración, según explicó a Efe la investigadora del CNRS Dimitra Markovitsi, le va a originar las modificaciones de las bases que podrían conducir a mutaciones cancerígenas.

La modificación química más importante corresponde a la formación, ya conocida anteriormente por la comunidad científica, de dímeros de timina, una de las subunidades que componen el ADN.

Los científicos estudiaron esa primera etapa de los cambios en una réplica simple de ADN de laboratorio, integrada sólo por pares de adenina y timina, y se dieron cuenta de que la nueva configuración electrónica persiste más tiempo en una doble hélice que en una hebra simple de ADN.

En esa doble hélice, según los expertos, las timinas tienen más tiempo para sufrir alteraciones definitivas.

Se desconoce si estos estudios se pueden extrapolar a secuencias de ADN más complejas parecidas al ADN natural, pero el CNRS deja constancia de que los desafíos en términos de sanidad pública son grandes, porque los rayos UVA representan más del 95 por ciento de la radiación ultravioleta solar que llega a la superficie terrestre.

El CNRS recuerda que ese mismo tipo de radiación se utiliza todavía en los centros de bronceado, y destaca también que es la primera vez que se publica un estudio que describe los efectos fisicoquímicos, además de los biológicos, de los rayos UVA en un modelo de ADN.
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