La insuficiencia renal crónica es la pérdida de la capacidad del riñón, cuya función principal es filtrar la sangre y eliminar de manera constante impurezas del organismo, el exceso de líquido y sales a través de la orina. Otra de sus tareas relevantes del órgano es la de regular la presión arterial.




De este órgano, según afirman expertos, depende en gran parte el buen funcionamiento del corazón. Si se lesiona, se incrementan las chances de enfermedad cardiovascular, la mayor causa de morbilidad y mortalidad en todo el mundo.

Para concientizar a la población, Fresenius Medical Care, centro especializado en pacientes con enfermedad renal crónica, lanzaron la campaña “Proteja sus riñones, Salve su corazón”. Mediante la iniciativa, buscan que las personas chequeen como se encuentran las funciones del órgano mediante pruebas simples y no invasivas.



Cifras en el país


Con un análisis de orina, se investiga la presencia de proteínas, capaces de detectar si los riñones tienen o no lesiones en su estructura. Mientras que con uno de sangre se examinan los niveles de creatinina que determinan la función del órgano.

A pesar de la sencillez del diagnóstico, estiman que cerca de 2 millones de argentinos no saben que padecen enfermedad renal crónica.

Por otra parte, en el país hay más de 25 mil pacientes en diálisis y el 50% de ellos ingresan al tratamiento en condiciones de urgencia, con el consiguiente incremento de morbi-mortalidad.

A su vez, se calcula que uno de cada 10 adultos posee algún tipo de daño en el riñón. En ese sentido, los especialistas de Fresenius Medical Care concluyen que “la enfermedad renal no es rara, por lo que su detección en los programas de salud ayuda a prevenir o mejorar su evolución y la de otras enfermedades crónicas como la diabetes y las afecciones cardiovasculares”.

Las enfermedades no transmisibles representan en el país al 60% de las muertes, de las cuales el 34, 5% corresponden a problemas en el corazón. Luego de vincular el buen funcionamiento de este órgano de los riñones, los expertos sugieren realizarse controles después de los 65 años o antes si el paciente padece algún factor de riesgo como sobrepeso, diabetes, tabaquismo o hipertensión”.



¿Por qué deberíamos chequear la función renal?



dijo:
• Porque con la edad (especialmente después de los 65 años) los riñones pierden naturalmente parte de su capacidad de filtración glomerular, por lo cual puede dejar de filtrar algunos desechos potencialmente tóxicos y requerir ajustar la dosis de algunos medicamentos.

• Porque hay muchos factores de riesgo (sobrepeso, diabetes, hipertensión, tabaquismo, sedentarismo, o incluso alguna lesión renal previa) que pueden hacer que la persona con enfermedad renal sea más vulnerable a cualquier tratamiento médico sin saberlo.

• Porque varios de los factores de progresión de la enfermedad renal crónica son modificables, y la mayoría de los que llegan a los estados más avanzados (que llevan a la necesidad de tratamiento de hemodiálisis o de trasplante renal) son quienes no han sido diagnosticados y tratados oportunamente.

• Porque al conocer su condición, podrá acordar con el médico un programa de tratamiento, basado en la modificación de algunos hábitos de vida, y la terapia basada de las enfermedades asociadas a la insuficiencia renal: hipertensión, diabetes, enfermedad cardiovascular.

• Porque también las sustancias de contraste usadas en diversos estudios médicos (tomografías, resonancia magnética, angiografías y otros) someten a alta exigencia a la función renal y pueden ser administradas de forma diferente para disminuir el riesgo.

• Porque con muy poco (apenas dos pruebas de laboratorio que pueden ser pedidas por el médico clínico) se puede evitar o demorar la llegada a una condición crítica para la salud del paciente y casi sin posibilidades de ser revertida, y de alto costo para el sistema de salud, como es el tratamiento de sustitución por diálisis.

• Porque conocer el nivel de creatinina en sangre y la proteinuria provee al médico datos significativos no solo sobre la salud renal sino también sobre la cardiovascular.

• Porque no conocer la condición de enfermo renal contribuye a un daño irreversible, pero una vez diagnosticada se puede prevenir la progresión. En concordancia con las medidas internacionalmente validadas.
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