Investigadores estadounidenses también asociaron a la artritis y a afecciones cardiovasculares de distinto nivel de gravedad, por lo cual se la comienza a ver cada día más como una “patología sistémica”




La psoriasis es generalmente conocida como una enfermedad crónica de la piel. Pero también se asocia a la artritis y a afecciones cardiovasculares de distinto nivel de gravedad, por lo cual se la vería cada día más como una patología sistémica que involucra a todo el cuerpo, aseguró un grupo de investigadores de Estados Unidos.

Estos profesionales de la Clínica Mayo publicaron un artículo donde detallan los síntomas más frecuentes, los tratamiento actuales y las medidas caseras que se pueden tomar para aliviar los síntomas.

La Organización Mundial de la Salud calcula que la psoriasis afecta al 2% de la población global, pero aclaran que su incidencia varía mucho entre una región y otra, posiblemente por el componente genético de esta patología. De hecho, actualmente se cree que es un mal desencadenado por la combinación de diversos factores ambientales que actúan sobre las personas con una predisposición genética.

El síntoma principal es la presencia de placas de piel gruesa y enrojecida de diferentes tamaños, con escamas plateadas o blancas en la superficie. La causa es la fuerte división de las células de la piel. Y también suelen presentarse lesiones en las uñas, especialmente en las manos. Estos síntomas surgen y desaparecen sucesivamente en el tiempo, pero se sabe que los desencadenan factores como las infecciones, ciertos fármacos, el stress, el alcohol y el tabaco, entre otros.

Investigaciones recientes encontraron que alrededor del 25% de las personas con esta patología desarrollan la artritis psoriásica, que causa rigidez, dolor e inflamación de las articulaciones. También se observó que la psoriasis aumenta el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares, incluyendo paros cardíacos e infartos cerebrales.

Los profesionales de la Clínica Mayo explicaron que todavía no se cuenta con una cura, pero sí con terapias que alivian los síntomas. Se usan corticoides para reducir la inflamación asociada a este mal, así como vitamina D para disminuir el crecimiento de las células de la piel. También se aplican cremas para tratar la inflamación y la picazón de las placas de la piel. A su vez, estos tratamientos pueden combinarse con sesiones de rayos ultravioletas, que logran disminuir la velocidad de la división celular en la piel.
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