Científicos de la Universidad de Granada demostraron durante esta semana que el electrocardiograma fetal ayuda a reducir la tasa de cesáreas en mujeres, cuyo embarazo presenta riesgo de pérdida de bienestar fetal. El electrocardiograma fetal muestra la repercusión de la falta de oxígeno en el corazón y, por tanto, en el cerebro del bebé.



Esta técnica, que permite extraer niños sanos, presenta además ventajas sobre otros métodos como la pulsioximetría, según dieron a conocer los investigadores de la Universidad de Granada. La investigación se ha llevado a cabo con 180 gestantes que acudieron e ingresaron en el área de dilatación del Hospital Virgen de las Nieves de Granada.

Para llevarla a cabo, los científicos partieron de un estudio prospectivo de estas madres con las que se pudo comprobar que las gestantes monitorizadas con electrocardiograma fetal obtuvieron una menor tasa de cesáreas (30% frente a un 46,7%), así como unos valores de la gasometría umbilical fetal en el nacimiento mejores que los que presentaron las monitorizadas con pulsioximetría.




La información facilitada al obstetra que han controlado los partos monitorizados con electrocardiograma ha sido más continua, y por tanto fiable, que la obtenida con el otro método. Hasta la fecha se habían realizado investigaciones de ambos métodos de monitorización fetal intraparto por separado, pero no existía ningún trabajo que los comparara entre sí, para valorar cuál es más eficaz en la detección de fetos con riesgo de pérdida de bienestar fetal.



Según la directora de la investigación, Mercedes Valverde, "hay quien piensa que ambos métodos son igualmente efectivos y que se pueden usar en los mismos casos", pero este trabajo, agrega, evidencia que no son igualmente efectivos y que actúan a distintos niveles de la fisiología fetal.

Parte de los resultados de este estudio se han publicado en la revista científica Progresos en ginecología y obstetricia de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia.
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