Investigadores afirman que los efectos de la contaminación ambiental provocan más infartos entre una población que el uso de la cocaína, alcohol, cafeína, emociones negativas y agotamiento físico




"El riesgo más grande de infarto en una población reside en la exposición al tráfico de vehículos", sentencia un estudio publicado en la revista The Lancet y llevado a cabo en las universidades de Hasselt y la Católica de Lovaina, en Bélgica.

Los investigadores descubrieron que la contaminación ambiental provoca más infartos entre una población que el uso de la cocaína. Aunque esta droga puede incrementar drásticamente el riesgo de que un individuo sufra un ataque al corazón, muchas más personas están expuestas a la contaminación y, por lo tanto -dicen los autores- ésta es una amenaza mucho mayor.

Éste es el primer estudio que clasifica el riesgo relativo de infarto en una población según 14 factores de riesgo conocidos, que incluyen la exposición al tráfico, el agotamiento físico, el enojo, la cafeína, el consumo de alcohol, el uso de cocaína, la contaminación ambiental, las emociones positivas, la actividad sexual, el uso de marihuana y las infecciones respiratorias.

Los expertos subrayan, sin embargo, que es importante notar que esta investigación no analizó las causas de un infarto -como la falta de ejercicio, la obesidad, la dieta insana, el tabaquismo y consumo excesivo de alcohol-, que a menudo desarrollan el trastorno a través de los años.

Lo que hizo este trabajo fue evaluar los factores de riesgo que presentan una amenaza para las poblaciones.

Los autores revisaron los datos de 36 estudios distintos sobre las principales causas de infartos en la población general.

En los estudios sobre drogas habían participado individuos con una edad promedio de 44 y en los dedicados a infecciones respiratorias la edad promedio era de 72 años.

Con esos datos, los investigadores calcularon cuál era el riesgo relativo de cada uno de esos factores según la proporción total de infartos que habían causado en la población.

Los resultados mostraron que las partículas tóxicas que generan el tránsito de vehículos y las plantas de energía pueden provocar el mismo número de infartos que los riesgos conocidos, como el uso de alcohol, cafeína, las emociones negativas y el agotamiento físico.

Asimismo, la contaminación puede causar más infartos en una población que la cocaína o la marihuana. "Debido a que sólo una pequeña fracción de la población (0.02%) está expuesta a la cocaína y toda la población está expuesta a la contaminación ambiental, ésta última puede provocar muchos más infartos que la cocaína", afirma el doctor Tim Nawrot, uno de los autores del estudio.

Debido a que solo una pequeña fracción de la población (0.02%) está expuesta a la cocaína, y toda la población está expuesta a la contaminación ambiental, ésta última puede provocar muchos más infartos que la cocaína.

Es decir, en el nivel individual, el riesgo de que esas partículas tóxicas causen un infarto es relativamente bajo. La contaminación ambiental incrementa en 5% el riesgo de que un individuo sufra un ataque cardíaco, mientras que el consumo de cocaína incrementa ese peligro 23 veces.

Sin embargo, cuando ese bajo riesgo se aplica a un número grande de personas, la amenaza se vuelve más evidente, dice el doctor Nawrot.

"De todos los causantes de infarto al miocardio estudiados, la cocaína es la que más probabilidades tiene de provocar un evento en un individuo", afirman los investigadores.

"Pero el tráfico es el que tiene el mayor efecto en la población, porque más personas están expuesta a él". Estos datos, agregan los expertos, nos dan una medida de cuántas enfermedades podrían evitarse si ese riesgo no estuviera presente.

Los investigadores afirman que el principal factor de riesgo de infarto de una población es la exposición al tráfico (7,4%), seguido por el agotamiento físico (6,2%), el alcohol (5%), la cafeína (5%), la contaminación de partículas tóxicas en el aire (4,8%), las emociones negativas (3.9%), el enojo (3.1%), una comida excesiva (2,7%), las emociones positivas (2,4%), la actividad sexual (2,2%), el uso de cocaína (0,9%), fumar marihuana (0.8%) y las infecciones respiratorias (0,6%).

Aunque el tabaquismo no fue incluido en el estudio, los investigadores señalan que éste tiene un efecto similar al de la contaminación ambiental, "y ya existe evidencia adicional de que la prohibición de fumar en lugares públicos ha reducido las tasas de infarto en 17%".

La Organización Mundial de la Salud dice que la contaminación ambiental es uno de los principales riesgos para la salud y calcula que ésta causa unas dos millones de muertes prematuras en el mundo cada año.
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