Lo determinó un estudio realizado a 9.500 pacientes




Un estudio médico presentado en la reunión anual de la Sociedad Americana de Nefrología (SAN) demostró por primera vez los beneficios de reducir el colesterol malo en los pacientes con enfermedad renal crónica para evitarles eventos cardiovasculares, sobre todo infartos agudos de miocardio.

La investigación se denomina SHARP, siglas en inglés de Estudio de Corazón y Protección Renal y fue realizado por científicos de la Universidad inglesa de Oxford, que analizaron a una población de 9.500 pacientes con enfermedad renal crónica. Esas personas fueron seleccionadas de 380 centros de salud de 18 países y se los siguió durante cinco años, en los que se les midió los niveles de colesterol malo o LDL y se les realizó un tratamiento con dieta y medicamentos para ver su evolución.

Los especialistas, de acuerdo al informe presentado en la SAN, observaron una reducción de eventos cardiovasculares en los pacientes en los que los niveles de LDL eran normales y manifestaron la necesidad de medicar, en aquellos que aún manteniendo una dieta baja en grasas, no lograron estabilizarlo. Pedro Lipszyc, profesor titular y Director del Departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), sostuvo que “es la primera vez que se demuestra que si uno logra bajar el colesterol malo siguiendo ciertas pautas, se logran disminuir los eventos cardiovasculares en pacientes con enfermedad renal”. Lipszyc precisó que en aquellos en los que no se pudo bajar el colesterol malo solamente con dieta se usó una combinación de las drogas genéricas “ezetimibe-simvastatina, y se obtuvo cerca de un 17% de reducción de eventos cardiovasculares”.

Por su parte, Ricardo Rey, director Médico del Instituto Cardiovascular Buenos Aires (ICBA), indicó que “la insuficiencia renal es considerada un factor de riesgo en la enfermedad cardiovascular”. “Pero no había hasta el momento una asociación clara entre los niveles de colesterol LDL y el riesgo cardiovascular en pacientes con esa patología”, agregó el especialista. Señaló que “los datos de este estudio sirven también para pacientes de alto riesgo, que no padecen enfermedades renales y son propensos a enfermedades cardiovasculares, sobre todo el infarto agudo de miocardio”.
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