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Los hombres que comienzan a perder pelo hacia los 20 años de edad son más propensos a desarrollar cáncer de próstata años más tarde y podrían beneficiarse de los análisis de detección precoz de la enfermedad, según un estudio del Hospital Europeo Georges Pompidou en París (Francia) que se publica en la edición digital de Annals of Oncology.

El estudio comparó a 388 hombres que fueron tratados de cáncer de próstata con un grupo control de 281 varones sanos y descubrieron que aquellos con la enfermedad eran dos veces más propensos que los controles a comenzar a perder pelo cuando tenían 20 años.



Sin embargo, si sólo habían empezado a perder pelo cuando tenían 30 o 40 años no existían diferencias en su riesgo de desarrollar cáncer de próstata en comparación con el grupo control. El estudio no descubrió asociaciones entre la pérdida precoz de pelo y un diagnóstico precoz de cáncer de próstata ni un vínculo entre el patrón de pérdida de pelo y el desarrollo de cáncer.

La alopecia androgénica, algunas veces conocida como calvicie de patrón masculino, es común en hombres y afecta al 50% de ellos a lo largo de su vida. Se ha establecido una relación entre la calvicie y las hormonas androgénicas, y los andrógenos también juegan un papel en el desarrollo y crecimiento del cáncer de próstata.

La finasterida bloquea la conversión de la testosterona en un andrógeno llamado dihidrotestosterona, que se cree produce pérdida de pelo, y el fármaco se utiliza para tratar este trastorno. Además, el fármaco disminuye la incidencia del cáncer de próstata.

Los investigadores pidieron a los participantes en el estudio que contestaran un cuestionario sobre sus antecedentes personales de cáncer de próstata, si los tuvieran, y que indicaran en cuatro imágenes cualquier patrón de calvicie que hubieran tenido a los 20, 30 y 40 años.

Las imágenes mostraban cuatro fases de la pérdida de pelo: sin calvicie (fase I), pérdida de pelo frontal (línea de pelo en retroceso alrededor de las sienes), pérdida de pelo en vértice (un parche redondeado de calvicie en la parte superior de la cabeza), o una combinación de ambos tipos de pérdida de pelo (fase IV).

Se pidió a los médicos de los pacientes que proporcionaran sus antecedentes médicos que incluyeran cualquier diagnóstico de cáncer de próstata, la edad de diagnóstico, fase de la enfermedad y tratamiento. El estudio se extendió 28 meses. Los afectados por el cáncer de próstata fueron diagnosticados con la enfermedad entre los 46 y los 58 años.

Según explica Michael Yassa, director del estudio, “había sólo tres hombres con fase III y ninguno con fase IV de pérdida de pelo a la edad de 20 años pero los datos revelaron que cualquier calvicie en las fases II y IV (37 pacientes y 14 controles) se asociaba con el doble de riesgo de cáncer de próstata en años posteriores de la vida”.

Los autores señalan que no pudieron descubrir una asociación entre el tipo de patrón de pérdida de pelo y el desarrollo de cáncer. “Esto podría deberse en parte a la muy baja prevalencia de la fase III y IV de pérdida de pelo a los 20 y 30 años en nuestro estudio”, añade Yassa.

Añaden que la asociación entre calvicie y cáncer de próstata continúa sin aclararse y apuntan a la necesidad de realizar más estudios, tanto a nivel molecular como en grupos más amplios de hombres para descubrir la conexión entre andrógenos, calvicie prematura y cáncer de próstata.
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