Pasar del control de la malaria a su erradicación. Éste es el objetivo de malERA (siglas en inglés de 'Malaria Eradication Research Agenda'), un proceso consultivo con más de 250 científicos internacionales que pretende establecer una agenda de investigación y desarrollo para la eliminación de la enfermedad.


Según Pedro Alonso, director del Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (Hospital Clínic) y presidente del Comité Directivo de malERA, el hecho de establecer esta agenda es ya "un primer paso para acabar con la malaria", si bien ahora lo difícil es continuar hacia el objetivo final con el presupuesto actual de 1.200 millones de euros, cuando debería rondar, según Alonso, los 6.000.



El investigador madrileño insistió en una rueda de prensa celebrada en la Ciudad Condal en la importancia de esta iniciativa, dado que hasta ahora se habían seguido otros caminos en la lucha contra esta enfermedad parasitaria. "Se había intentado controlar, reducir la mortalidad, pero ahora queremos, además, erradicarla, interrumpir su transmisión hasta hacerla desaparecer", explicó el investigador del Clínic, que lleva 14 años dedicando todos sus esfuerzos a esta enfermedad.

Los frutos de los dos años que llevan trabajando los expertos en el proyecto malERA empiezan a ver la luz ahora con la publicación de un monográfico de 12 artículos en la revista científica de divulgación gratuita 'PLoS Medicine', una revista de impacto escogida para dar este paso por ser abierta y accesible en todo el mundo.



En la publicación se recogen tres piezas de análisis y nueve agendas para ocho áreas temáticas: ciencia básica y tecnologías para la investigación, medicamentos, vacunas, control del vector, sistemas de salud e investigación operativa, modelos matemáticos, diagnósticos y monitoreo, evaluación y vigilancia epidemiológica.



Lecciones ya aprendidas


Pero si algo han tenido claro los expertos es que no debían olvidar algunas lecciones aprendidas en intentos anteriores por erradicar la enfermedad. Por ello, se exponen también dos artículos históricos que explican, por ejemplo, cómo en 1955 la comunidad internacional se propuso hacer desaparecer la malaria, aunque fue en vano. Ya en 1969 se optó por pasar a una fase de control. "Entonces no se contaba con la base y las herramientas que hacen falta y se acabaron desatendiendo las necesidades de investigación", argumenta Alonso.



En aquel momento, por ejemplo, se focalizaron los esfuerzos en el 'Plasmodium falciparum', uno de los parásitos que causa un mayor número de infecciones por malaria. Y se dio menos importancia al 'Plasmodium vivax', que aunque causa menor número de casos, también debe ser estudiado a fondo porque tiene la capacidad de quedarse latente en el hígado, aumentando su peligrosidad porque puede volver a aparecer si no se trata de forma adecuada.

Ahora, sin embargo, el investigador confía en el éxito del proceso "tras una enorme resaca por la sensación de fracaso", aunque augura un final feliz a largo plazo. "Estamos hablando de 20 ó 30 años, los que hacen falta para erradicarla, pero si queremos conseguirlo hay que empezar a trabajar inmediatamente". 20 años para llegar a la última de cinco fases.



Tras la fase de control en la que nos encontramos ahora, se pasaría a una pre-eliminación, donde los casos se habrían reducido notablemente para seguir con la fase de eliminación, cuando los casos se reducirían a cero. Después, se entraría en una etapa de prevención de la reintroducción que llevaría a la erradicación definitiva.

El trabajo empieza con el establecimiento de unas líneas de investigación primordiales que malERA ya contempla. Para empezar, los científicos son conscientes de que hay que buscar nuevos fármacos que permitan eliminar la infección y proteger ante otros posibles contagios. Alonso cree que la clave está en encontrar una vacuna cuyo objetivo principal sea interrumpir la transmisión. A diferencia de la vacuna que se espera conseguir cuanto antes, la actual "da unos resultados parciales y reduce el número de muertes pero no impide que la persona siga transmitiendo los parásitos", continúa explicando el investigador.

Ahora está por ver si las intenciones de personalidades como Margaret Chan (directora general de la Organización Mundial de la Salud) o Tadataka Yamada (presidente del programa de salud global de la Fundación Bill & Melinda Gates), entre muchos otros que forman malERA desde su creación, se transforman en acciones claras contra la malaria, una enfermedad endémica en 106 países que causó 781.000 muertes en 2009.
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