Sufren esta enfermedad una cantidad estimada de 15 a 100 por cada 100.000 habitantes; generalmente personas mayores de 40 años




La Neuralgia del Trigémino es un trastorno frecuente caracterizado por episodios intensos de dolor en la cara. Se produce por inflamación del Nervio Trigémino, que significa literalmente trillizos, y su nombre hace referencia a sus tres divisiones o ramas, con las cuales, recoge la sensibilidad de la cara y parte del cuero cabelludo, además de transmitir ordenes provenientes del cerebro hacia los músculos que se usan en el acto de masticar. El dolor se siente típicamente en el rostro, boca, nariz, frente, región maxilar o mandibular.

Muchos consideran que la neuralgia del trigémino está entre las afecciones más dolorosas y fue denominada en ocasiones la enfermedad del suicidio por el número significativo de personas que se quitaban la vida antes de que se descubrieran tratamientos eficaces.

Sufren esta enfermedad una cantidad estimada de 15 a 100 por cada 100.000 habitantes; generalmente personas mayores de 40 años, teniendo las mujeres una probabilidad dos veces mayor de desarrollarla.

Las personas que la sufren, refieren episodios de dolor fulgurante o una sensación quemante que nace debajo de la piel y se propaga hacia la superficie. Estos episodios pueden durar segundos a minutos y dejar un malestar residual entre las crisis. El paciente se ve sorprendido por puntadas o ráfagas ante desencadenantes como el roce en el ala de la nariz, cepillarse los dientes o lavarse la cara (zonas denominadas gatillo por ser las que “gatillan” el dolor).

Al principio las ráfagas son pasajeras y orientan a piezas dentarias que deben estudiarse en detalle para así evitar extracciones innecesarias. La noche, salvo por el roce de las sabanas en las zonas gatillo, suele ser un bálsamo en comparación con las horas del día, en que los pacientes más críticos no hablan, no comen o no se higienizan, para así evitar los estímulos de las zonas “intocables” y despertar el dolor. Muchas veces el dolor desaparece sin causa incluso por meses o años, para luego volver en forma inesperada.

El origen de este cuadro clínico puede ser variado, desde casos en los que no se puede conocer la causa, pasando por otros ocasionados por traumatismos craneoencefálicos, enfermedades como esclerosis múltiple, tumores, etc. Sin embargo se asocia más frecuentemente a la irritación del nervio causada por un vaso tortuoso o de trayecto aberrante (generalmente la arteria cerebelosa superior).

El diagnóstico se basa en las características especiales del dolor que permite diferenciarlo de otras causas de dolor facial y la exploración física que por lo general no presenta otras alteraciones. Siempre puede resultar útil la información brindada por métodos como la resonancia magnética, aunque generalmente se usa para descartar la presencia de otras patologías.

La primera opción de tratamiento es la utilización de medicamentos, y la cirugía se emplea si fracasa el tratamiento con fármacos. La mayoría de los fármacos efectivos para el tratamiento de la neuralgia del trigémino son anticonvulsionantes o antidepresivos. En los pacientes que presentan una Neuralgia del Trigémino que no responde a los tratamientos farmacológicos, esta indicado el tratamiento quirúrgico, buscando la descomprensión del nervio trigémino (descompresión microvascular) o la inhibición de las fibras nerviosas del nervio que transmiten la percepción del dolor (métodos percutáneos).

El índice de éxito con el tratamiento farmacológico alcanza el 60% (al inicio del mismo el éxito es muy alto pero con el tiempo la mayoría de los pacientes dejan de responder) mientras que con cirugía se puede alcanzar la curación en un 90% de los casos. Por tal razón es de suma importancia arribar al diagnostico preciso, ya que de esta manera, la enfermedad deja de ser la llamada por Hipócrates "tortura facialis" para pasar a ser una afección de pronóstico muy bueno.
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