Patología del tubo digestivo
• ENFERMEDAD DE CROHN:
Es una de las patologías más frecuentes. Radiológicamente se estudia por diferentes técnicas, pero la más común es el tránsito intestinal baritado.
Es una afectación discontinua del tubo digestivo (comúnmente del íleo terminal) y que presenta patrón en empedrado como resultante de la combinación de úlceras longitudinales y transversales rodeando islotes de mucosa sobreelevada indemne. Además, se produce una enorme reacción de engrosamiento del mesenterio adyacente. Se da el “síndrome del asa orgullosa”, es decir, las asas de alrededor se distancian de la afectada. Ésta, con el tiempo, reduce su tamaño y se fibrosa, dando el signo de la cuerda de Kantor (estrechamiento de la luz en la vávula ileocecal por lo que queda un asa muy delgada, sin pliegues y fibrosada). En una fase más tardía el grado tan alto de fibrosis provoca cuadros suboclusivos que necesitan cirugía. También suelen aparecer fístulas entre asas comunicándolas entre sí, y en cocaiones crean fistulas que conectan con el apéndice.
Si encontramos todo lo anterior en el estudio baritado el diagnóstico de chron será casi seguro. Hoy en día se realiza también una ECO y TAC. Mediante éstas observamos un asa engrosada con mesenterio muy grueso rodeándolo (en lugar de otras asas) y una vascularización muy prominente.
• COLITIS ULCEROSA
El diagnóstico se hará con el tránsito baritado acompañado de otras técnicas endoscópicas. Esta enfermedad inflamatoria comienza en el recto y se va propagando proximalmente afectando al resto del colon.
Al principio produce edema y engrosamiento de las haustras, y más tarde produce úlceras en forma de “botón de camisa” en la submucosa. En fases finales puede provocar una amplia destrucción de la mucosa, manteniendo unos pocos islotes indemnes. La pared del colon se fibrosa y las haustras desaparecen, ocasionando un acortamiento y rigidez de éste, por lo que tiene un aspecto “en tubería de plomo”.
• COLITIS ISQUÉMICA
Es la patología más frecuente de lesión isquémica aguda del intestino, sobre todo en pacientes mayores. La localización más frecuente de la colitis isquémica es el colon transverso y el descendente, debido a las débiles anastomosis vasculares entre ramas de las arterias mesentéricas superior e inferior. El diagnóstico se realiza mediante colonoscopia.
Tiene un aspecto radiológico característico “en huellas de dedo” por engrosamiento de las haustras. En fases finales se produce la pérdida de éstas, estrechamiento, fibrosis y rigidez. Pierde la distensibilidad y se asocian cuadros de suboclusión que requieren resección por cirugía.
Este proceso corresponde a una entidad más amplia que es la ISQUEMIA INTESTINAL. Ésta es grave y en ocasiones mortal incluso con tratamiento. Es muy difícil de diagnosticar tanto clínicamente como radiológicamente.
Mediante la TAC se valora las asas intestinales y su afectación, así como los vasos mesentéricos (angio-TAC), que son la causa de la isquemia. Ésta es la única técnica que permite acercarnos al diagnóstico sin laparotomía, y tiene una sensibilidad moderada-amplia (64-81%)
En fases iniciales la afectación es más inespecífica, hay asas dilatadas llenas de líquido. En fases más avanzadas se identifica con relativa facilidad, sin embargo, su pronóstico es nefasto.
La isquemia provoca infarto, lo que facilita la invasión de la pared por microorganismos que producen aire, que se va a extender a través de los vasos venosos y linfáticos hasta llegar a la porta. La embolia de los vasos portales intrahepáticos (neumatosis portal) tiene muy mal pronóstico, y supone el destrozo absoluto del asa.
El criterio definitorio nos lo aporta angio-TAC (en la que vemos obstrucciones de las arterias mesentéricas) y la clínica. Una vez diagnosticado el infarto mesentérico el tratamiento es quirúrgico, con el que se crean ramas sanguíneas colaterales.
En ocasiones son síndromes más larvados: estenosis del tronco celiaco o mesentérica superior suponen una pequeña isquemia en situaciones de gran demanda (tras las comidas), lo cual puede ocasionar un pequeño infarto. A veces se ve el trombo o lesiones venosas en la TAC: si la trombosis es la causa de la patología el tratamiento será con anticoagulantes.
La importancia del diagnóstico precoz es que mediante procedimientos radiológicos podemos evitar procesos quirúrgicos que, dado el mal estado del paciente, tienen un pronóstico dudoso. Uno de estos procesos es la repermeabilización de la arteria mediante uroquinasa, que tiene buenos resultados.
• ENFERMEDAD DE CROHN:
Es una de las patologías más frecuentes. Radiológicamente se estudia por diferentes técnicas, pero la más común es el tránsito intestinal baritado.
Es una afectación discontinua del tubo digestivo (comúnmente del íleo terminal) y que presenta patrón en empedrado como resultante de la combinación de úlceras longitudinales y transversales rodeando islotes de mucosa sobreelevada indemne. Además, se produce una enorme reacción de engrosamiento del mesenterio adyacente. Se da el “síndrome del asa orgullosa”, es decir, las asas de alrededor se distancian de la afectada. Ésta, con el tiempo, reduce su tamaño y se fibrosa, dando el signo de la cuerda de Kantor (estrechamiento de la luz en la vávula ileocecal por lo que queda un asa muy delgada, sin pliegues y fibrosada). En una fase más tardía el grado tan alto de fibrosis provoca cuadros suboclusivos que necesitan cirugía. También suelen aparecer fístulas entre asas comunicándolas entre sí, y en cocaiones crean fistulas que conectan con el apéndice.
Si encontramos todo lo anterior en el estudio baritado el diagnóstico de chron será casi seguro. Hoy en día se realiza también una ECO y TAC. Mediante éstas observamos un asa engrosada con mesenterio muy grueso rodeándolo (en lugar de otras asas) y una vascularización muy prominente.
• COLITIS ULCEROSA
El diagnóstico se hará con el tránsito baritado acompañado de otras técnicas endoscópicas. Esta enfermedad inflamatoria comienza en el recto y se va propagando proximalmente afectando al resto del colon.
Al principio produce edema y engrosamiento de las haustras, y más tarde produce úlceras en forma de “botón de camisa” en la submucosa. En fases finales puede provocar una amplia destrucción de la mucosa, manteniendo unos pocos islotes indemnes. La pared del colon se fibrosa y las haustras desaparecen, ocasionando un acortamiento y rigidez de éste, por lo que tiene un aspecto “en tubería de plomo”.
• COLITIS ISQUÉMICA
Es la patología más frecuente de lesión isquémica aguda del intestino, sobre todo en pacientes mayores. La localización más frecuente de la colitis isquémica es el colon transverso y el descendente, debido a las débiles anastomosis vasculares entre ramas de las arterias mesentéricas superior e inferior. El diagnóstico se realiza mediante colonoscopia.
Tiene un aspecto radiológico característico “en huellas de dedo” por engrosamiento de las haustras. En fases finales se produce la pérdida de éstas, estrechamiento, fibrosis y rigidez. Pierde la distensibilidad y se asocian cuadros de suboclusión que requieren resección por cirugía.
Este proceso corresponde a una entidad más amplia que es la ISQUEMIA INTESTINAL. Ésta es grave y en ocasiones mortal incluso con tratamiento. Es muy difícil de diagnosticar tanto clínicamente como radiológicamente.
Mediante la TAC se valora las asas intestinales y su afectación, así como los vasos mesentéricos (angio-TAC), que son la causa de la isquemia. Ésta es la única técnica que permite acercarnos al diagnóstico sin laparotomía, y tiene una sensibilidad moderada-amplia (64-81%)
En fases iniciales la afectación es más inespecífica, hay asas dilatadas llenas de líquido. En fases más avanzadas se identifica con relativa facilidad, sin embargo, su pronóstico es nefasto.
La isquemia provoca infarto, lo que facilita la invasión de la pared por microorganismos que producen aire, que se va a extender a través de los vasos venosos y linfáticos hasta llegar a la porta. La embolia de los vasos portales intrahepáticos (neumatosis portal) tiene muy mal pronóstico, y supone el destrozo absoluto del asa.
El criterio definitorio nos lo aporta angio-TAC (en la que vemos obstrucciones de las arterias mesentéricas) y la clínica. Una vez diagnosticado el infarto mesentérico el tratamiento es quirúrgico, con el que se crean ramas sanguíneas colaterales.
En ocasiones son síndromes más larvados: estenosis del tronco celiaco o mesentérica superior suponen una pequeña isquemia en situaciones de gran demanda (tras las comidas), lo cual puede ocasionar un pequeño infarto. A veces se ve el trombo o lesiones venosas en la TAC: si la trombosis es la causa de la patología el tratamiento será con anticoagulantes.
La importancia del diagnóstico precoz es que mediante procedimientos radiológicos podemos evitar procesos quirúrgicos que, dado el mal estado del paciente, tienen un pronóstico dudoso. Uno de estos procesos es la repermeabilización de la arteria mediante uroquinasa, que tiene buenos resultados.









